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martes, 24 de julio de 2007

Petropolítica: la política de la Edad de Piedra

Por Fernando Iglesias *(para la Revista Noticias)

Las mayores amenazas al mundo post-industrial y global provienen de un decrépito orden nacionalista e industrialista intrínsecamente dilapilador y contaminante y tendiente al militarismo.

Un breve vistazo a las mayores fortunas del planeta, encabezadas por productores de programas informáticos, especuladores financieros, propietarios de medios de comunicación y magnates de Hollywood, permite comprender que la generación de riqueza está pasando de una fase hardware, en la que el valor se generaba produciendo objetos mediante el trabajo manual, a una fase software, en la que predomina el trabajo intelectual. De Henry Ford a Bill Gates, en un mundo postindustrial dedicado a la creación y manejo de informaciones, conocimientos, diversidad cultural, comunicación, innovación y emociones, el cambio registrado en lo que Marx hubiera denominado el "modo de producción" ha sido increíblemente rápido: bastante menos de un siglo entre el Ford T y la primer PC. Un soplo en la historia de la humanidad.

Ya para 1980, Alvin Toffler sostenía que el conflicto entre capitalismo y comunismo era una disputa transitoria dentro de una misma civilización industrial, y profetizaba que dejaría paso a la verdadera lucha política del futuro: un megaconflicto de dimensiones planetarias entre los defensores de la segunda ola industrial y los de la naciente tercera ola postindustrial. Toffler tenía más razón de lo que sospechaba, y sin embargo no sería exactamente la industria la que adoptaría la defensa del obsoleto statu-quo nacional-industrial sino la rama más atrasada de la industria, que se ocupa de la provisión de energía para la antigua forma de producción, dependiente de su majestad el petróleo.

Un cuarto de siglo después de la publicación de "La tercera ola" toffleriana, apenas se alza la mirada por encima de las fronteras nacionales se observa que las mayores y más urgentes amenazas al mundo postindustrial y global (el recalentamiento atmosférico, el agotamiento de los recursos no renovables, los conflictos por los recursos energéticos) provienen de un decrépito orden nacionalista e industrialista intrínsecamente dilapidador y contaminante, y tendiente al militarismo y la confrontación. He aquí el origen de la petropolítica.

Dos paradigmas antológicos: petropolítica y sociedad del conocimiento y la información

Nada más lejos de la tan mentada sociedad de la información y el conocimiento que la industria petrolera. Un pozo o un barril de petróleo no valen nada para nosotros si otro se apodera de ellos. Por el contrario, los programas informáticos de una computadora pueden ser copiados sin perder su capacidad original y son más valiosos cuantos más usuarios lo utilicen. Los intangibles productos básicos de la economía de la información son, pues, condivisibles. No importa cuán avaros y monopolistas sean los líderes de la economía de la información: ésta necesita de la cooperación y del bienestar general para producir y vender una riqueza cuya magnitud se potencia con la riqueza de todos, sin que cuenten los orígenes nacionales y sociales. La inteligencia humana en la que está basada es un recurso no contaminante, inagotable, y desligado de potestades territoriales cuya pérdida de centralidad económica ha puesto fuera de juego el modelo de conflicto de la era industrial: la disputa bélica por un territorio y sus materias primas.

No ha habido guerras entre países desarrollados desde que -allá por los sesenta- los trabajadores intelectuales superaron numéricamente a los manuales en las economías avanzadas. En esos países, las unidades económico-políticas se han extendido pacíficamente debido a las exigencias que generaban las nuevas tecnologías y gracias a las posibilidades que creaban. Todas las estadísticas disponibles señalan que no existen ya estados de bienestar en las naciones organizadas bajo modelos nacionalistas-industrialistas, y destacan también que son los países postindustriales y con mayores índices de intercambio global los que tienen los menores índices de desigualdad del planeta. No es casual: toda economía basada en la inteligencia humana supone un alto nivel educativo y una elevada capacidad de trabajar asociadamente, factores indispensables para la redistribución social de la riqueza.

Exactamente lo contrario sucede con las materias primas y el petróleo. Como en todo modelo basado en la explotación de recursos escasos y agotables, en los países extractivos el proceso económico es del tipo suma-cero: la apropiación por parte de unos excluye la de los otros; lo que inevitablemente lleva a la disputa y excluye toda posible cooperación. La extracción de materias primas está, por razones obvias, fuertemente ligada al territorio, y por lo tanto, es tendencialmente generadora de conflictos por su control y por el predominio geopolítico. Esto conduce directamente a la aparición de núcleos de poder petropolítico surgidos de los acuerdos entre los agentes económicos de las corporaciones extractivas y los agentes políticos ligados al comando del aparato militar. Dado que en toda actividad extractiva la intervención de la población en la generación de la riqueza es escasa y de baja calidad laboral, los niveles de bienestar de la población y su capacidad para trabajar cooperativamente son factores de producción irrelevantes. Así, la riqueza generada se acumula inevitablemente en manos de los propietarios privados de los recursos y de las autoridades públicas que poseen el poder de gestionar el acceso y el control de las concesiones.

Es éste el reino en el que la petropolítica, política de la Edad de Piedra en los tiempos de revolución tecnológica, tiene sus dominios. Las teorías del "intercambio desigual" con las que el tercermundismo achacaba todos los males del subdesarrollo a los bajos precios de las materias primas se tornaron irrelevantes después de décadas de subida vertical del precio de petróleo; subida que originó un flujo inconmensurable de riqueza hacia los países de la OPEP sin que las condiciones de vida de sus ciudadanos sufrieran cambios significativos.

El mundo de la petropolítica

Donde domina la petropolítica, el conflicto y la exasperación sustituyen al diálogo y al consenso. Así, la sociedad se divide entre un "nosotros" y un "ellos". El territorio y sus virtudes morales son exaltadas y la disputa por su control adquiere valor metafísico. Sin importar el uso que hagan las castas locales de la riqueza extraída, los extranjeros son presentados como una manada ávida de apoderarse de "nuestros" recursos.

Más allá del discurso que se esgrima desde el poder, la petropolítica lleva a que la riqueza se acumule en pocas manos. La democracia tambalea, si es que existía, o nunca surge, allí donde no la había. A pesar de la retórica incendiariamente nacionalista que sirve para encubrir los intereses reales en juego, la unidad nacional se ve frecuentemente desgarrada, abriendo la puerta a un nuevo esquema destructivo: la guerra intra-nacional por el control de los recursos en forma de guerra civil o étnica; tendencia que amenaza trasladarse hoy desde las arenas del África hasta la gasífera Bolivia.

Fundamentalismos de tipo político y religioso predominan en el universo petropolítico. El mundo se divide en amigos incorporados a la red de reproducción del poder existente y enemigos mortales, buenos sólo para ser destruidos.

Las propiedades ambiguas de los recursos naturales en términos de progreso político y social no sólo han tornado obsoleta la teoría de los intercambios desiguales sino que han dado lugar a la tesis de la "maldición de los recursos naturales", bien apuntalada por el hecho de que países con bajísimos recursos per capita (como Japón) han sido capaces de estructurar sociedades ricas e igualitarias, en tanto otros con elevados recursos naturales por habitante (como la Argentina) se debaten en la pobreza y las desigualdades crecientes. Que Latinoamérica sea el continente con mayor cantidad de recursos naturales por habitante y el de mayor desigualdad del mundo, y que África la siga en ambos rubros, constituye una confirmación directa de la tesis. Se ha comprobado también, en recientes estudios, una elevada correlación entre la suba del precio del petróleo y un empeoramiento de las capacidades democráticas y republicanas en casi todas las naciones petroleras, sin diferencia alguna entre las latinoamericanas, las africanas y las asiáticas, para no hablar de los Estados Unidos de América.

El continente en el que el peso de los recursos naturales en la economía es el más alto –África– es el mismo en el que las masacres generalizadas, los genocidios étnicos, las tiranías seculares y la barbarie tribal alentadas por las corporaciones a la búsqueda de los diamantes de Sierra Leona y el petróleo de Sudán se han convertido en la regla. Lo cierto es que mientras el mundo miraba lo que sucedía en Irak, el más extendido drama humanitario, con millones de muertos y cientos de miles de refugiados, expulsados y exiliados, se verificaba en esa África cuyos recursos naturales son la fuente casi exclusiva de riqueza. La tribalización y militarización de las sociedades africanas ha generado un renovado medioevo donde las lanzas y flechas han sido reemplazadas por ametralladoras y kalashnikovs. Tampoco parece casual que Medio Oriente, la región del mundo en la que el petróleo es el recurso económico por excelencia, sea un centro generador de inestabilidad política, terrorismo e inseguridad energética mundiales, para no hablar de los costos que el consumo irracional de combustibles fósiles tiene en términos de contaminación atmosférica y recalentamiento global.

Los líderes petropolíticos

¿Cuántos millones han gastado las compañías petroleras y sus aliados en financiar las campañas que presentaban mundialmente a la energía nuclear como una opción demasiado peligrosa, y a los biocombustibles y el hidrógeno como fuentes de energía buenas para libros de ciencia-ficción pero de escasa aplicación práctica? ¿Cuántos, en demorar y obstaculizar las investigaciones sobre fuentes alternativas? ¿Cuántos, en impedir el desarrollo de organismos de fiscalización democráticos y globales que pudieran, digamos, establecer una tasa mundial a los combustibles fósiles y dirigir esos recursos al financiamiento de la investigación, desarrollo y aplicación de fuentes renovables y no contaminantes?

Conspiración o no, lo cierto es que vivimos hoy en un mundo completamente diferente al del industrialismo de inicios de siglo pero en el que los combustibles fósiles siguen siendo la fuente básica de energía. Significativamente, el único sector en el que la revolución tecnológica no ha cumplido sus promesas, el energético, ha generado un núcleo petropolítico de atraso global de índole preindustrial y patrioteramente nacionalista que en esta última década se ha extendido como un cáncer. Basta mirar el mapamundi: el primer exportador mundial de petróleo es la Arabia Saudita dominada por una monarquía absolutista de cuya periferia salió Osama Bin Laden; el segundo es la Rusia del ex jefe del KGB Vladimir Putin; el cuarto es el Irán del negador del Holocausto Mahmoud Ahmadinejad; el quinto es la Venezuela del coronel Chávez; el sexto son los feudales Emiratos Árabes; el séptimo es el dinástico Kuwait; el octavo es la devastada Nigeria; el décimo es la Argelia de los hermanos musulmanes degolladores de infieles; el undécimo es el Irak que fue de Saddam Hussein y el duodécimo la Libia que aún es de Muahamar Kadaffi. Compárese esta lista con la de los mayores conflictos bélicos de las últimas décadas y la de los peores regímenes autoritarios y genocidas y se comprenderán las verdaderas dimensiones que asume hoy el reino de la petropolítica.

No es todo. Sintomáticamente, el carácter nacional de las empresas (anacrónica reliquia de los tiempos nacional–industriales) es una característica marcada en el sector petrolero. Tanto Exxon, Chevron, BP y Repsol –del primer mundo– como PDVSA y Petrobrás –del tercero– son corporaciones nacionales. Shell es el máximo infranqueable del cosmopolitismo que han logrado alcanzar las big oil corporations: una compañía binacional. Si esto es poco, cuando se repasa la lista de los productores de petróleo se encuentra en el tercer puesto a los Estados Unidos y en el decimotercero al Reino Unido, naciones cuyas empresas petroleras dominan el mercado mundial y que han liderado la desastrosa invasión de Irak, accediendo así al control de la segunda reserva petrolífera del mundo y generando una suba del precio del petróleo que ha hecho la fortuna del sector petropolítico. ¿Mera casualidad o la demostración de una relación de causa-efecto del que no están exentos los países del mundo avanzado?

La nueva polaridad política global

La petropolítica ha invadido el terreno de las políticas nacionales poniendo al frente de los estados a líderes reaccionarios ligados a poderes corporativos y concepciones nacional-industriales, es decir, antiglobales. No otro es el rol que ha desempeñado en Estados Unidos la dinastía Bush. De los pantanales creados por la petropolítica surgió también la desgracia del que fuera el más prometedor de los líderes del mundo avanzado: Tony Blair.

Cuando se observa que los Estados Unidos son un país escindido en dos mitades (una costera, hiperconectada, cosmopolita, productora de bienes simbólicos, progresista, y en la que ganan casi siempre los demócratas, y una interior, desconectada, nacionalista, productora de bienes primarios, reaccionaria y votante de Bush y los republicanos) no se hace más que comprobar la profecía de Toffler: una lucha mortal por el predominio entre la segunda y la tercera ola. Y como todos las tendencias del mundo moderno, esta tensión entre un industrialismo nacionalista y el mundo postindustrial se ha hecho visible como polaridad política mundial, con los jeques internacionales de la petropolítica enfrentando a una coalición de fuerzas (la Unión Europea, Japón y Canadá, principalmente) favorables a los acuerdos de regulación ecológica y financiera global y al reforzamiento de las instituciones supranacionales (como la misma Unión Europea, la Corte Penal Internacional y la ONU), y fuertemente contrarias al unilateralismo y el militarismo petropolíticos. Y dado que en un mundo global las polaridades políticas se vuelven globales, quien crea que las tensiones provocados por la petropolítica son una cuestión ajena no tiene más que mirar el mapa de una Latinoamérica polarizada por la puja entre el coronel Chávez y sus aliados: sus energéticos compadres Morales y Correa (los tres, presidentes de las únicas naciones sudamericanas en las que la producción de energía es el recurso económico predominante) y el resto de los gobernantes del sub-continente.

En fin, quien piense que la Argentina está fuera de estas tendencias puede observar que por primera vez en la Historia el país tiene un presidente nacido en la región que concentra el 84% de la producción petrolera nacional, o repasar la lista de las provincias en las que una lucha de tipo suma-cero por el reparto de una torta esencialmente petrolera está llevando al conflicto entre los gobernantes que controlan esos recursos y el gremio emblemático de una sociedad basada en el conocimiento y la información: los docentes.

A este preocupante panorama se agregan hoy los planes de "reargentinización" de Repsol-YPF, es decir: el uso del nacionalismo para favorecer un modelo de capitalismo de amigos ligados a las discrecionalidades del poder nacional, lo que garantizará, como siempre, que las ganancias -si las hay- sean privadas y las pérdidas, públicas. En todo caso, más que un paso hacia el futuro la reprivatización de una parte de Repsol-YPF bajo la apariencia de "reargentinización" significaría, previsiblemente, la reafirmación en Sudamérica de un núcleo petropolítico venezolano-argentino aún más autoritario y antirrepublicano que el actual.

* Autor de "Globalizar la democracia".

viernes, 22 de junio de 2007

Reflexionemos juntos

“Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros". Raúl Scalabrini Ortiz

"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza". Arturo Jauretche

martes, 5 de junio de 2007

FRASES INTERESANTES

"Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero". Arturo Jauretche

“Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros". Raúl Scalabrini Ortiz

"No hay cosa más sin apuro que un pueblo haciendo la historia. No lo seduce la gloria ni se imagina el futuro. Marcha con paso seguro, calculando cada paso y lo que parece atraso suele transformarse pronto en cosas que para el tonto son causa de su fracaso". Alfredo Zitarrosa

"El formal concepto liberal de la patria instituciones, que fue la base de la historia vieja, ya había ido cediendo ante el criterio que identifica la patria con los hombres, las cosas y la tradición de este suelo. El proceso de recuperación de la argentinidad, debía ser precedido necesariamente, por la recuperación de nuestra historia". José María Rosa


"No puede haber amor donde hay explotadores y explotados, donde las oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables, porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad". Eva Perón


"Lucho porque no quiero que nos roben más las mieles de nuestros panales". Tupac Amaru


"Los tibios, los indiferentes, las reservas mentales, los peronistas a medias, me dan asco. Me repugnan porque no tienen olor ni sabor. Frente al avance permanente e inexorable del día maravilloso de los pueblos también los hombres se dividen en los tres campos eternos del odio, de la indiferencia y del amor. Hay fanáticos del pueblo. Hay enemigos del pueblo. Y hay indiferentes. Estos pertenecen a la clase de hombre que Dante señaló ya en las puertas del infierno. Nunca se juegan por nada. Son como "los ángeles que no fueron ni fieles ni rebeldes". Eva Perón

martes, 29 de mayo de 2007

Algunas frases de Arturo Jauretche

Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero.

En el territorio más rico de la tierra vive un Pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la Nación y el Pueblo el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana ni un Pueblo felíz.

La juventud tiene su lucha, que es derribar a las oligarquías entregadoras, a los conductores que desorientan y a los intereses extraños que nos explotan.

No es posible quedarse a contemplar el ombligo de ayer y no ver el cordón umbilical que aparece a medida que todos los días nace una nueva Argentina a través de los jóvenes... No se lamenten los viejos de que los recién venidos ocupen los primeros puestos de la fila; porque siempre es así: se gana con los nuevos.

viernes, 25 de mayo de 2007

INMIGRACION Y COSTUMBRES

Estela Erausquín

La construcción del Otro: identidad e inmigración en la historia argentina



http://alhim.revues.org/document477.html



"...La percepción imaginaria del Otro cambiará en Argentina con el paso del tiempo, a medida que los inmigrantes se asimilen. Nuevos recién llegados de las fronteras cercanas, reavivarán, sin embargo, los fantasmas del nacionalismo conservador y reaccionario. El Otro puede ser siempre, símbolo de lo temido. Por otra parte, el Otro ideal, representado por el habitante del norte (Europa, Estados Unidos), no pierde nunca valor y se ve alentado por los nuevos medios de comunicación y de consumo. Gran número de argentinos, hijos de inmigrantes conserva intacta la “nostalgia” de Europa, como se advierte en la literatura y en el cine producido en tiempos recientes. La represión sufrida en los años 70 y las recurrentes crisis económicas, siguen alentando el regreso a los lugares de donde salieron padres o abuelos en búsqueda de un futuro mejor. Con una identidad de eternos migrantes, pareciera que los argentinos no pueden dejar de considerarse “europeos en exilio”.

martes, 22 de mayo de 2007

¿Dónde estás “responsabilidad civil”, que te busco y no te puedo encontrar?

Esta es una llamada de atencion "desesperada" para: La toma de conciencia civil de la poblacion.


Debemos de una vez por todas reconocer los fenómenos y factores que se esconden detrás de cada decisión política. Así de esta manera comprender cómo son las formas de
hacer política” que van moldeando gradualmente nuestras vidas y en muchos casos nos aquejan cotidianamente.

Podemos comenzar por preguntas simples que no podrán ser contestadas hasta no hallar la maduración civil necesaria pero que bien pueden entretenernos por ahora como para ver que hacer con nuestras propias responsabilidades como ciudadanos.

-¿Por qué es importante mejorar el diálogo y intercambio de ideas constructivas sobre los partidos políticos y sus propuestas concretas?

- ¿Qué situación impide que el diálogo y intercambio de ideas se desarrollen?

-¿A que se debe que no podemos encontrar un acuerdo entre nuestros amigos o grupo de conocidos para resolver una situación dada?

-si bien logramos construir con mucho esfuerzo un consenso sobre qué hacer, no podemos acordar en el cómo llevar a cabo determinado fin

- ¿Cuáles, actividades o instrumentos y capacidades deberían desarrollarse para conseguir el resultado esperado?


No podemos comparar todo lo que quiera vendernos los medios de comunicación. Los fenómenos mediáticos fueron pensados y creados con el solo objetivo formar la opinión de los sujetos pasivos que los consumen.

Debemos perder las viejas costumbres de pensar que la política es sólo de los políticos, porque sus decisiones nos influyen y nos afectan a todos.

Desde ya que este es sólo el principio de construcción de una sociedad comprometida y responsable de sus propio presente y futuro.

El buen funcionamiento de las estructuras y los procesos de diálogo social puede contribuir a resolver importantes problemas económicos y sociales, alentar las prácticas de buen gobierno, favorecer la paz y la estabilidad en el plano social y laboral, e impulsar el desarrollo económico

Para tener una dirigencia política que se parezca un poco más a lo que deseamos debemos antes construir consensos a partir de la participación democrática de la sociedad toda y mostrarles un poco el camino a seguir…




jueves, 17 de mayo de 2007

LA VIOLENCIA VS. EDUCACION

La problemática de la violencia solamente puede ceder con proyectos de inclusión a través de la educación. El nivel educativo y los índices violencia son inversamente proporcionales en todas las poblaciones urbanas Latinoaméricanas. El aumento del nivel educativo produce, estadísticamente una sensible disminución en los índices de violencia. La integración a través de la educación es entonces nuestro objetivo.

martes, 15 de mayo de 2007

El poder y la violencia Por Osvaldo Bayer



El filósofo alemán Wolfgang Sofky, en su “Tratado sobre la violencia”, nos presenta un personaje completo en su violencia, para entrar en el estudio de ella. Se trata del caballero Gilles de Rais, de una de las familias fundacionales de Francia. Fue general del ejército junto a Juana de Arco. Condecorado por su valentía, guerrero y noble, aristócrata, era admirado por su temeridad e inmensa riqueza. Cuando terminó la guerra, se dedicó a demostrar su poder a través del crimen, pero por otras vías. Asesinó por lo menos a 140 niños entre 8 y 15 años, todos de sexo masculino. A las niñas no las tocó; las despreciaba. El caballero militar se convirtió, en la paz, en un asesino masivo. Se hacía traer niños y adolescentes, los mataba y luego cometía con ellos sodomía. Derramaba su semen en el vientre de sus víctimas, principalmente cuando estaban muertos, pero también en la agonía de éstos. Les cortaba la cabeza con puñales chicos y grandes, pero también con cuchillos, o los golpeaba ferozmente con palos o garrotes, o los colgaba de una barra o de un gancho en su habitación y los estrangulaba. Poder y violencia. A los niños que poseían hermosas cabezas y hermosos miembros los ponía en exposición mientras abría sus cuerpos, ya que le deleitaba ver sus órganos internos y, cuando las víctimas agonizaban, se sentaba sobre sus vientres y los miraba y se reía.
Es muy fácil decir que el caballero francés fue en realidad un monstruo sadista, un aborto de Satanás –como lo calificó la Iglesia, después–, pero el asesinato es obra humana, es algo específicamente humano. Las bestias animales no cometen hechos así. Sólo el hombre es capaz de llegar al peor refinamiento. Le es siempre posible. A pesar de eso, la comprensión humana no llega e interpretar estos hechos de tamaña crueldad. Los motivos de los crímenes del caballero de Rais apenas si pueden llegar a investigarse. Los estados de ánimo cierran la posterior introspección.
Para el noble caballero, violencia para mostrar su poder era su forma de vida. En el juicio que se le hizo prometió peregrinar a Tierra Santa para pedir perdón. El clásico método: se peca, se hace penitencia, se pide perdón y se es perdonado. Punto Final.
En el juicio se recordó que el general depravado, cuando terminó su campaña guerrera, dio fiestas lujosas donde todo se dilapidaba. Mantenía un cuerpo de cincuenta personas de guardia (el poder), entre ellos un coro religioso vestido con trajes de oro y seda; llevaba siempre barriles de incienso y varios órganos, uno de los cuales era transportado por seis hombres. Todo para ser protegido por la religión.
Para el noble guerrero, violencia era su forma de vida; mantener el poder. Y la violencia le estaba permitida a él, el Grandseigneur.
Las circunstancias históricas, los hábitos y su biografía son conocidos. ¿Pero permiten a través de ellos llegar a los orígenes de la violencia?
Ni la crudeza de las costumbres de la época ni el temperamento del asesino puede hacer comprender qué significado tiene en realidad la bestialidad humana. ¿Qué dice, por ejemplo, el origen social acerca del sentido de sus crímenes? Tan enigmática es la bestial figura del caballero. No es la persona sino sus crímenes el problema a resolver.
Es conocido que las atrocidades acercan a uno a la ilusión del poder absoluto. El momento culminante de Hitler es cuando ve que la muerte industrial marcha al minuto. Cuando miles de personas avanzan hacia las cámaras para ser gaseadas. Ya todo salta las fronteras de la vida diaria. Las leyes de la racionalidad son despojadas de los valores y los fines. Es el placer de sentir ironía sobre el sufrimiento de sus víctimas.
Pasemos a otro ejemplo, donde contra el poder de la violencia se ejerce la violencia. El poeta austríaco Georg Trakl, en la Primera Guerra Mundial, es enviado como soldado. Asiste a la batalla de Grodek, donde todo es sangre, barro y mierda, con los jóvenes soldados con sus barrigas abiertas y los intestinos colgando. Cuando termina la batalla, Trakl escribe su última poesía, “Grodek”, donde los versos ya huyen: “y la nocheabraza a los soldados moribundos; la queja salvaje de sus bocas despedazadas... todas las calles terminan en negra podredumbre”, y al final lanza una frase, la más triste: “Los nietos no nacidos”.
El poeta se suicida después del último verso. Es su protesta final contra el poder y la violencia. Los generales siguen haciendo planes de la batalla. Al soldado Trakl lo enterraron sin misa. Desobediencia debida. La protesta. El poeta amado. Limpio. Un dolor inmenso y las lágrimas.
Pero pronto estamos en la realidad. Un general está realizando gestos en televisión. Es el teniente general Jorge Rafael Videla. Y dice y lo repite: “No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos”. No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos. Pone un rostro interesado de obispo en exégesis. Pareciera que el general les explicara a los periodistas que por fin se ha llegado al castigo perfecto para el enemigo: su desaparición. No puede desearse mayor escarmiento para quien conspiró contra la manera de ser Occidental y Cristiana, la ley de Dios. Ni vivo ni muerto. Desaparecido. En el limbo gris de la penumbra. Ni tumba, ni flores, ni cruz: desaparecido. El castigo ya no es sólo para el reo sino para sus padres, esposa, hermanos, hijos. Todos murmurarán con terror: desaparecido. Por mandato de Dios. No tienen siquiera sombra en la sombra. Si hay un castigo eterno es éste: desaparecer, que es ni siquiera existir o no existir.
El general sabe muy bien que hay algo aún más terrible que eso. El castigo que corroe el cerebro y las entrañas de los desaparecidos: quitarles sus niños, sus hijos. Es superior a la cárcel eterna en sótanos oscuros, que la pena de la hoguera, de la rueda o del despellejamiento. No sólo quitarles los hijos sino educarlos precisamente en las ideas contrarias a las de ellos. No, no se le puede infligir derrota más grande, humillación más perfecta. Eso a los padres; pero a las madres, sacárselos en el momento de parir en el piso de alguna letrina del peor sucucho del general Camps y del doctor Bergés. Sí, así, solteras embarazadas cuando la mujer debe ser virgen como la Virgen María y la Virgen Capitana del Ejército. Y “salvar” al hijo quitándoselo sin mostrárselo. El mejor castigo. No inventado todavía por la mente humana, pero sí por la mente argentina. El pobre caballero Gilles de Rais quiso demostrar lo que es el poder. No; el poder es el que demostraron los oficiales salidos del Colegio Militar de la Nación. Desaparición y quita de hijos, y educación de éstos en el buen camino.
La fórmula más cruel de represión en el mundo. La mejor fórmula de demostrar poder. Hacer desaparecer, la fórmula mágica.
Hoy, Videla sabe muy bien que nadie lo superará en métodos represivos. Desde la celosía de su departamento mira agradecido el edificio de la iglesia castrense. De pronto, una atmósfera gris lo rodea. El, para dejar las cosas bien sentadas, dice en voz alta, como si estuviera entre los periodistas, en aquel 1978: “No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos”.

sábado, 5 de mayo de 2007

ASOCIACION ILICITA (escondida en un Estudio Juridico)

nO ES DIFICIL CREEER QUE HAYA MUCHA GENTE TRATANTNDO DE ESTAFAR A OTRAS, PERO LO QUE SI ESDIFICL DE ENETENRDER ES QUE ALGUNOS NO TENGAN VERGUENZA. UN ESTUDIO JURIDICO EN CAPITAL PUBLICO ESTO PARA BUSCAR A ALGUN DESESPERADO O DESPERADA, ESTA GENTE DESPUES PATROCINA A OTROS EN DERECHO LABORAL A OTROS.

PARA DELEITARSE DE LO LINDO.

TE VA A DEJAR PENSANDO...



- Procurador

Buscamos un estudiante de derecho, preferentemente con experiencia, para desempeñarse en tareas de procuracion y cadetería de Estudio Jurídico en expansion en Capital Federal, cuatro días por semana 5 horas diarias.

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Fecha: 1 de mayo de 2007

lunes, 30 de abril de 2007

SUEÑOS Y REALIDADES

Tengo un sueño,
un solo sueño,
seguir soñando.
Soñar con la libertad
soñar con la justicia
soñar con la igualdad
y ojala ya no tuviera
necesidad de soñarlas.
Soñar a mis hijos
grandes sanos felices
volando con sus alas
sin olvidar nunca el nido.
Soñar con el amor
con amar y ser amado
dando todo sin medirlo
recibiendo todo sin pedirlo.
Soñar con la paz
en el mundo
en mi país
en mi mismo,
y quién sabe
cuál es más difícil
de alcanzar.
Soñar que mis cabellos
que ralean y se blanquean
no impiden que mi mente
y mi corazón
sigan jóvenes
y se animen
a la aventura,
sigan niños
y conserven la capacidad
de jugar.
Soñar
que tendré la fuerza,
la voluntad
y el coraje
para ayudar
a concretar mis sueños
en lugar de pedir por milagros
que no merecería.
Soñar
que cuando llegue al final
podré decir
que viví soñando
y que mi vida
fue un sueño soñado
en una larga
y plácida noche
de la eternidad.


Martin Luther King


viernes, 27 de abril de 2007

Oda a la ignorancia:

Claves para salir de ella o conquistarla: Un llamado de atención en contra del desinterés por la “res- publica” para que siga existiendo.


Para escapar de la ignorancia, o para conquistarla, lo primero que debemos hacer es ensayar, más bien, intentar delinear un bosquejo de las fuerzas que se tejen en la compleja trama de intereses y factores de poder dentro y fuera de “la política” en nuestros días. En la actualidad, frases, como a mi “la política no me interesa”, “son todos iguales”, “yo no puedo cambiar” “ y que querés que le haga” y muchas, muchas más se propagan como el fuego con el viento. Todas estas palabras o frases con sus similitudes o diferencias pero en esencia significan lo mismo.

Por fuerte que nos pueda sonar o parecer, esta epidemia no distingue razas, credos ni educación, clases sociales, si quiera barreras generacionales. Ataca por igual con todos los síntomas a profesionales, comerciantes, profesores, empresarios, operarios, estudiantes ni siquiera los científicos…

Ni la educación, ni los libros, ni la Internet, ni el saber popular, ni la democracia, ni los medios, ni la religión, han podido contra ella. Sus victimas cada vez son más, el cálculo es exponencial.

Debemos reconocerlo al menos para imaginar una solución. Estamos frente a una epidemia de “ignorancia y desinterés” de difícil tratamiento. Su versión más fastidiosa comienza en el organismo del individuo que la padece como un simple síntoma de “desinterés” para luego de un tiempo desencadenar en la horrorosa desidia”. Nadie que la haya padecido ha podido librarse exitosamente, ningún tratamiento de responsabilidad cívica, ha conseguido transformar a ignorantes y vendepatrias en ciudadanos responsables y garantes de una democracia que funcione.

jueves, 19 de abril de 2007

TE DEJAN PENSANDO...

Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo.

Las revoluciones se producen en los callejones sin salida.

El que no sabe es un imbécil. El que sabe y calla es un criminal.

Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque.


Bertolt Brecht. Dramaturgo y poeta alemán.

viernes, 2 de marzo de 2007

Otra mirada sobre los acontecimientos franceses

Escrito el 10 de Noviembre de 2005 por Juan Francisco Venturino.

Version corregida y aumentada por Enrique Martinez Codó.

Primero España, luego Inglaterra y ahora Francia fueron noticia y foco de atención en el mundo entero, ocupando la primera plana de los diarios y poniendo en jaque los viejos conceptos de defensa y seguridad en la Unión Europea. Para los especialistas éste no es un tema menor. Darle término a la cuestión francesa implica altos costes y una actitud política de fuerte autoridad y compromiso.

Tanto en Francia como en el resto de los Estados del viejo continente se impone un concepto más complejo de la seguridad. El nuevo concepto de seguridad nace con la desaparición de la figura de un Estado extranjero como enemigo externo y con el surgimiento de nuevos actores que ocupan el lugar vacante como amenazas a la paz.

El tráfico ilegal de armas, el control de las fronteras, el combate contra el terrorismo y la prevención de conflictos internos[1] ocupan las primeras líneas en la agenda internacional de la seguridad. Una vez desaparecidos los límites entre la esfera doméstica y la externa de la seguridad y con el advenimiento de nuevos actores, el sistema actual se ha tornado mucho más inestable.

El buen desempeño europeo en lo referente al proceso de integración contrasta con la Europa profunda. Cuestiones de política interna y la elaboración de políticas comunes en áreas sensibles como la política exterior aún permanecen como asignaturas pendientes. Luego de años de negociación y compromiso político, la Unión logró gestar una moneda tan propia como gravosa, ya que en reiteradas ocasiones los altos mandatarios han tenido que recurrir a la prestidigitación para mantener la economía de los Estados que presiden, acorde a los objetivos comunitarios.

La Unión se ha caracterizado por hacer un uso extensivo de métodos pacíficos y con un fuerte contenido económico y social sobre los ejes del diálogo político, el acuerdo económico, la condicionalidad democrática, la cooperación técnica y la ayuda humanitaria persiguiendo resultados a largo plazo poniendo el mayor énfasis en los cambios estructurales. Sin embargo en la actualidad conviven dos europas o una Europa de dos tiempos en términos políticos, económicos y sociales. Este equilibrio lábil de las distintas tensiones, deja al descubierto la débil estructura sobre la que se sustenta el futuro de la Unión. Deberá redireccionarse para sostener su objetivo de erigirse como potencia civil, potencia normativa o como la han bautizado algunos analistas, potencia posmoderna o potencia benévola manteniendo una postura ética frente a la globalización.

A través de un enfoque crítico de los acontecimientos que ha vivido Francia es necesario desestimar toda visión obtusa de la realidad y apelar a una visión totalizadora.

Las amenazas a la seguridad han mutado, se han transformado, el lugar que antiguamente dominaron los intereses geopolíticos de las dos superpotencias en un mundo claramente bipolar cedió espacio al conflicto interno en forma de exclusión, desigualdad, discriminación, diferencias raciales y sociopolíticas, desdibujando los límites entre lo internacional y lo doméstico. En este caso la exclusión desató la furia, fue el detonante para que colegios, hospitales y vehículos ardieran dejando la huella de la ira por los barrios franceses. El inicio de una crisis social amenaza con perdurar en el tiempo. Quedó atrás la supuesta equidad de una sociedad en la que aparentemente convivían con normalidad en el sistema, los incluidos junto a los excluidos, denunciando el fracaso de un modelo político. Esta cuestión incrementó tensiones extendiendo las diferencias dentro del ámbito de la alta dirigencia política francesa.

La cuestión francesa desnudó una realidad poco visible o escasamente observada por el grupo mayoritario de los policy-makers (decisores políticos). Las medidas de seguridad en el futuro inmediato deberán hacer una revisión profunda de los lazos sociales y sectores excluidos, incorporando en la agenda cuestiones de política social, debido a que es imposible pretender en la esfera doméstica la convivencia en un orden con un porcentaje importante de la sociedad fuera del sistema. Los acontecimientos franceses, que pueden ser leídos como más destructivos y espectaculares que virulentos, alarman al resto de los países europeos, que deberán plantearse el asumir un rol activo ya que los costes de la indiferencia podrían ser más gravosos que pensarse potencialmente involucrados en esta misma problemática.

La historia ha demostrado que grandes cambios socio-políticos han sido precedidos por manifestaciones espontáneas o poco organizadas, con episodios de destrucción generalizada como respuesta a decisiones políticas arbitrarias o hechos circunstanciales que fueron considerados como aberrantes por un sector de la población[2].

En una reacción asumida en forma de repudio, este tipo de actos puede ser entendido como expresión primitiva de un sentimiento: exteriorizar la irritación generada por el sistema, que denota indiferencia política y social, y connota discriminación y aislamiento. Los jóvenes descendientes de inmigrantes provenientes de barrios pobres eligieron el fuego, el elemento que la humanidad dominó en tiempos pretéritos para pasar de lo crudo a lo cocido. Que responde a uno de los aprendizajes más primigenios del ser humano, demostrando que para la destrucción y la desestabilización no es necesario el empleo de formas complejas ni demasiado organizadas. Con el fuego, que paradójicamente sirvió a través de miles de años para que el hombre viviera mejor, y bajo la forma arcaica de revuelta, de agitación social, pueblos y ciudades se han transformado en verdaderos campos de batalla. Estas manifestaciones funcionan como un síntoma inequívoco de la exasperación de los excluidos ante la injusticia.

La respuesta violenta es hacia las expectativas sistemáticamente truncadas, hacia el doble discurso, ya que queda claro para la sociología que los eternos postergados, los que no esperan nada, difícilmente se violenten. En un análisis semiótico podemos perfectamente connotar a las llamas con la “furia” que sintomáticamente quemó mayoritariamente autos que significan “movilidad”, en un sistema en el que la fuerza imperante es la centrífuga, que expulsa. Decididamente estas manifestaciones de la violencia no se relacionan con la pobreza o la indigencia sino con la desigualdad y el empobrecimiento, la ausencia de oportunidades laborales y educativas que constituyen el “combustible” de la violencia urbana.

Por otra parte las formas de protesta social se “in-corporan”, es decir se materializan en un aprendizaje social a través de una internalización del modelo, delineando una forma de conducta colectiva que garantiza su repetición.

Cada día adquiere más sentido la incorporación de cuestiones sociológicas al análisis político, con el fin de alcanzar una visión totalizadora del fenómeno que hoy padece el pueblo francés y que puede ser un icono de lo que podría suceder en un futuro próximo en la Unión toda. El automatismo cultural de interpretar a estos grupos como subversivos, no funciona, como tampoco, el confundirlos con inadaptados sociales porque los jóvenes que tuvieron en jaque a un país provienen de diversas culturas y orígenes: asiáticos, africanos, musulmanes de distintos países, además de inmigrantes provenientes de Estados ex-comunistas que hoy forman parte de la Unión.

Una revisión por la historia nos ayudará a alcanzar un entendimiento más acabado sobre la problemática inmigratoria, indagando sobre sus orígenes y evolución, los motivos y causas. La inmigración se registró en la mayoría de los países que antiguamente habían constituido imperios o sistemas coloniales. Las colonias habían acompañado los altibajos de sus respectivas Metrópolis que las hicieron partícipes en el Siglo XX de ambas Guerras Mundiales, acelerando el proceso de descolonización. En la Primera Guerra Mundial, cuando los países colonialistas debieron gratificar y reconocer los valores y sacrificios de las tropas coloniales que combatieron y murieron defendiendo a sus Metrópolis, se inicia la concesión de ciudadanía a los que se destacaban defendiendo las banderas metropolitanas. Así cada Legión de Honor, Medalla Militar, Cruz Victoria, Cruz de Guerra, o de Servicios Distinguidos que fueron concedidos, generaban derechos a la percepción de una pensión de guerra a los ex-combatientes, alentándolos a la permanencia definitiva en la Metrópolis. Con el British Commonwealth of Nations y la conformación de la Unión Francesa, los residentes de las colonias podían adquirir legalmente el carácter de ciudadanos. Así las Universidades británicas, francesas, holandesas, belgas, etc., se poblaron de estudiantes provenientes de las antiguas colonias que constituían la élite de las sociedades de origen.

La segunda Guerra Mundial dio lugar a que miles de ciudadanos de Ultramar (aún considerados colonos) integraran las fuerzas armadas aliadas que terminaron derrotando a las potencias germanas e italianas. Así, los “goum” (o batallones) argelinos y marroquíes fueron movilizados y combatieron en las campañas de África del Norte, Italia y Francia desde 1942. Sin ir más lejos la 2da. División Blindada francesa del general Leclerc, que liberó a París en 1944, estaba integrada entre otras unidades por el Regimiento de Marcha del Tchad; el 3er. Regimiento de Artillería Colonial; el 40to. Regimiento de Artillería Norafricano; el 22do. Grupo Antiaéreo Colonial; el 1er. Regimiento de Spahís (caballería) marroquí; el Regimiento 12 de Cazadores de África, etc., lo que demuestra con claridad la importancia que tuvieron las fuerzas coloniales francesas en la liberación de París[3].

Con esos antecedentes gloriosos, en 1946 -después de la guerra- se dictó en Francia una nueva Constitución que le reconoció los derechos a los ciudadanos franceses de Ultramar, y el 28 de septiembre de 1958 todos los países fueron invitados a integrarse en la llamada Comunidad Francesa, previo referéndum local de aceptación o rechazo, pudiendo elegir por la independencia. Eso dio lugar a que la gran mayoría de los pueblos africanos fueran considerados franceses con plenos derechos para ingresar libremente en Francia. Un derecho que como es de suponer tuvo restricciones, ya que no se les aseguraba la igualdad de oportunidades, y los empleos que podían obtener no estaban a la altura de sus aspiraciones. El desarraigo, las costumbres, los regímenes sociales (por ejemplo la poligamia y el repudio a la mujer), las vestimentas (el Chador obligatorio para las mujeres) y otras cuestiones, un tanto triviales si se quiere, chocaron -y mucho- con las costumbres y usos europeos.

De esta manera, las oleadas de franceses de Ultramar, al llevar y practicar sus costumbres ancestrales y sociales en un país europeo tradicional sólo encontraron rechazo que se tradujo en trabajo de bajo nivel, viviendo en verdaderos ghettos urbanos o suburbanos. En los ghettos suburbanos de la actualidad es usual la cocina del “mechoui” (cordero) al estilo tribal, y comer con la mano el “couscous” (especie de sémola de grano grueso con carne y legumbres, fuertemente condimentado), así como vivir en poligamia islámica. La cuestión difícil solución es que los descendientes de aquella primera ola de “franceses de Ultramar” no hayan podido ser integrados por la sociedad francesa que aparece (a diferencia de la inglesa, holandesa o belga) como pluralista y con vocación pluricultural. De esta forma en la Francia real conviven juntos pero separados, franceses de un origen y de otro, situación que contradice la evolución de una sociedad que incluye e incorpora.

Se sobrepone la pregunta sobre cuál es la interpretación que hace el pueblo francés de los acontecimientos, debido a que el gobierno y el pueblo son movilizados por intereses diferentes. Si bien la salida a este espiral de violencia es políticamente viable, el fondo de la cuestión forma parte de una problemática de profunda raigambre cultural. La sociedad francesa no por comisión, sino por omisión ha dejado fuera de sus proyectos y circuitos legales de trabajo a los jóvenes descendientes de inmigrantes. De tal forma que estos jóvenes no pueden insertarse socialmente en un Estado que políticamente los niega y una sociedad francesa y europea que no los reconoce.

La revisión del esquema de seguridad se torna tan imprescindible como la implementación de políticas de inclusión. En este caso la decisión política de no reprimir a estos grupos, seguramente fue una decisión correcta[4]. Creemos que lo ocurrido en Francia es sólo la punta visible del gran iceberg de la cuestión migratoria a escala global.

Francia se debate entre las medidas a tomar, en primer plano las medidas de fuerza y control o diagramar una política de inclusión a largo plazo, o poner ambas en el mismo plano. En este momento los políticos franceses y otros poderosos Estados de la Unión discuten hacia dónde dirigirán sus fondos. Manteniendo un estándar de vida y verdadero estado de bienestar en Estados con baja natalidad y con una población económicamente activa en franco descenso, con fronteras laxas[5], y una comunidad extendida que incorporó países con economías débiles, o en recesión profunda y con intensos movimientos migratorios dentro de la Unión.

Los hechos ocurridos en Francia hacen notorio el conflicto entre la realidad y los principios ideológicos que caracterizan a los Estados europeos, como lo son la democracia, el buen gobierno, los derechos humanos, la solución pacífica de conflictos, el libre mercado, la cooperación e integración regional. Un orden más estable y duradero en lo social y político haría innecesario extremar las medidas de control. La búsqueda de soluciones para esta problemática tiene barreras que superar: primero, hallar un acuerdo en la definición del problema; segundo, lograr un acuerdo sobre el tipo de actuación que desean llevar a cabo frente al problema y, finalmente, si existe un acuerdo, atreverse a aplicar tal política.

De esta forma mientras la potencia del norte dedica colosales presupuestos al área de defensa para el desarrollo de “armas inteligentes” y multitudinarios ejércitos, la Unión pone todos sus esfuerzos materializándolos en tratados, constituciones o leyes orientados a la conformación de sociedades cuyos comportamientos sostengan los valores de la Unión, entre los que se encuentran los derechos de las minorías. Puede ser probable que la integración de los inmigrantes se lleve a cabo en el mediano plazo en un proceso que debería haber comenzado hace años y que debió ser considerado como prioritario mucho tiempo antes de tener que lamentarse por los acontecimientos que conmovieron durante días a Francia, a la Unión y al mundo entero.

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[1] El control es el elemento fundamental para evitar que se produzca un efecto derrame (spill-over) más allá de las fronteras del Estado que lo padece.

[2] Podemos recordar a mediados del siglo pasado el estallido de ghetos estadounidenses, hecho que fue fundacional en la lucha por los derechos de los negros, bajo el liderazgo de Martin Luther King..

[3] Lo mismo sucedió con la 1ra. División de Franceses Libres, que integraba en su gran mayoría a combatientes de las colonias francesas de África, Medio Oriente, Oceanía e incluso de las Antillas Francesa. Todos ellos combatieron y fueron reconocidos y “medallados” por Francia.

[4] Pensamos una represión mas acentuada por parte del Estado hubiera contribuido a generalizar el fenómeno de la violencia.

[5] La inmigración externa funciona como disipador de la balanza macroeconómica contrarrestando el crecimiento demográfico negativo, sin embargo no es tenida en cuenta a la hora de elaborar políticas educativas y de inclusión laboral. Este problema no es un monopolio francés, sino que incumbe a todos los países de la Unión.