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jueves, 1 de noviembre de 2007

ACARICIANDO EL FRAUDE ELECTORAL 2007



Durante el domingo 29, la Argentina una vez se puso al margen de la institucionalidad.

Parece que los años de la democracia en el as republicas débiles una y otra vez acarician los limites de una elección conforme con las normas. En un estado de derecho, por mas que el poder se haga sentir las instituciones desarrollan la capacidad de absorber los golpes de los fuertes adversarios del sistema democrático que una y otra vez descargan su artimañas para sacudir los bases de esta endeble estructura.



Si bien los argentinos nos caracterizamos por una falta total de memoria, también es verdad que a través de la lucha y la conciencia se han podido derrotar a enemigos mas temibles...

Deberíamos agendar las ultimas elecciones como una fuerte llamada de atención, hemos acariciado un fraude electoral, sin querer pero siendo cómplices de los unos y los otros.


Pero ha dicho superlativamente alguna vez el mas eximio escritor que haya nacido en esta patria, el mismísimo Borges, no nos une el amor sino el espanto...



martes, 24 de julio de 2007

Petropolítica: la política de la Edad de Piedra

Por Fernando Iglesias *(para la Revista Noticias)

Las mayores amenazas al mundo post-industrial y global provienen de un decrépito orden nacionalista e industrialista intrínsecamente dilapilador y contaminante y tendiente al militarismo.

Un breve vistazo a las mayores fortunas del planeta, encabezadas por productores de programas informáticos, especuladores financieros, propietarios de medios de comunicación y magnates de Hollywood, permite comprender que la generación de riqueza está pasando de una fase hardware, en la que el valor se generaba produciendo objetos mediante el trabajo manual, a una fase software, en la que predomina el trabajo intelectual. De Henry Ford a Bill Gates, en un mundo postindustrial dedicado a la creación y manejo de informaciones, conocimientos, diversidad cultural, comunicación, innovación y emociones, el cambio registrado en lo que Marx hubiera denominado el "modo de producción" ha sido increíblemente rápido: bastante menos de un siglo entre el Ford T y la primer PC. Un soplo en la historia de la humanidad.

Ya para 1980, Alvin Toffler sostenía que el conflicto entre capitalismo y comunismo era una disputa transitoria dentro de una misma civilización industrial, y profetizaba que dejaría paso a la verdadera lucha política del futuro: un megaconflicto de dimensiones planetarias entre los defensores de la segunda ola industrial y los de la naciente tercera ola postindustrial. Toffler tenía más razón de lo que sospechaba, y sin embargo no sería exactamente la industria la que adoptaría la defensa del obsoleto statu-quo nacional-industrial sino la rama más atrasada de la industria, que se ocupa de la provisión de energía para la antigua forma de producción, dependiente de su majestad el petróleo.

Un cuarto de siglo después de la publicación de "La tercera ola" toffleriana, apenas se alza la mirada por encima de las fronteras nacionales se observa que las mayores y más urgentes amenazas al mundo postindustrial y global (el recalentamiento atmosférico, el agotamiento de los recursos no renovables, los conflictos por los recursos energéticos) provienen de un decrépito orden nacionalista e industrialista intrínsecamente dilapidador y contaminante, y tendiente al militarismo y la confrontación. He aquí el origen de la petropolítica.

Dos paradigmas antológicos: petropolítica y sociedad del conocimiento y la información

Nada más lejos de la tan mentada sociedad de la información y el conocimiento que la industria petrolera. Un pozo o un barril de petróleo no valen nada para nosotros si otro se apodera de ellos. Por el contrario, los programas informáticos de una computadora pueden ser copiados sin perder su capacidad original y son más valiosos cuantos más usuarios lo utilicen. Los intangibles productos básicos de la economía de la información son, pues, condivisibles. No importa cuán avaros y monopolistas sean los líderes de la economía de la información: ésta necesita de la cooperación y del bienestar general para producir y vender una riqueza cuya magnitud se potencia con la riqueza de todos, sin que cuenten los orígenes nacionales y sociales. La inteligencia humana en la que está basada es un recurso no contaminante, inagotable, y desligado de potestades territoriales cuya pérdida de centralidad económica ha puesto fuera de juego el modelo de conflicto de la era industrial: la disputa bélica por un territorio y sus materias primas.

No ha habido guerras entre países desarrollados desde que -allá por los sesenta- los trabajadores intelectuales superaron numéricamente a los manuales en las economías avanzadas. En esos países, las unidades económico-políticas se han extendido pacíficamente debido a las exigencias que generaban las nuevas tecnologías y gracias a las posibilidades que creaban. Todas las estadísticas disponibles señalan que no existen ya estados de bienestar en las naciones organizadas bajo modelos nacionalistas-industrialistas, y destacan también que son los países postindustriales y con mayores índices de intercambio global los que tienen los menores índices de desigualdad del planeta. No es casual: toda economía basada en la inteligencia humana supone un alto nivel educativo y una elevada capacidad de trabajar asociadamente, factores indispensables para la redistribución social de la riqueza.

Exactamente lo contrario sucede con las materias primas y el petróleo. Como en todo modelo basado en la explotación de recursos escasos y agotables, en los países extractivos el proceso económico es del tipo suma-cero: la apropiación por parte de unos excluye la de los otros; lo que inevitablemente lleva a la disputa y excluye toda posible cooperación. La extracción de materias primas está, por razones obvias, fuertemente ligada al territorio, y por lo tanto, es tendencialmente generadora de conflictos por su control y por el predominio geopolítico. Esto conduce directamente a la aparición de núcleos de poder petropolítico surgidos de los acuerdos entre los agentes económicos de las corporaciones extractivas y los agentes políticos ligados al comando del aparato militar. Dado que en toda actividad extractiva la intervención de la población en la generación de la riqueza es escasa y de baja calidad laboral, los niveles de bienestar de la población y su capacidad para trabajar cooperativamente son factores de producción irrelevantes. Así, la riqueza generada se acumula inevitablemente en manos de los propietarios privados de los recursos y de las autoridades públicas que poseen el poder de gestionar el acceso y el control de las concesiones.

Es éste el reino en el que la petropolítica, política de la Edad de Piedra en los tiempos de revolución tecnológica, tiene sus dominios. Las teorías del "intercambio desigual" con las que el tercermundismo achacaba todos los males del subdesarrollo a los bajos precios de las materias primas se tornaron irrelevantes después de décadas de subida vertical del precio de petróleo; subida que originó un flujo inconmensurable de riqueza hacia los países de la OPEP sin que las condiciones de vida de sus ciudadanos sufrieran cambios significativos.

El mundo de la petropolítica

Donde domina la petropolítica, el conflicto y la exasperación sustituyen al diálogo y al consenso. Así, la sociedad se divide entre un "nosotros" y un "ellos". El territorio y sus virtudes morales son exaltadas y la disputa por su control adquiere valor metafísico. Sin importar el uso que hagan las castas locales de la riqueza extraída, los extranjeros son presentados como una manada ávida de apoderarse de "nuestros" recursos.

Más allá del discurso que se esgrima desde el poder, la petropolítica lleva a que la riqueza se acumule en pocas manos. La democracia tambalea, si es que existía, o nunca surge, allí donde no la había. A pesar de la retórica incendiariamente nacionalista que sirve para encubrir los intereses reales en juego, la unidad nacional se ve frecuentemente desgarrada, abriendo la puerta a un nuevo esquema destructivo: la guerra intra-nacional por el control de los recursos en forma de guerra civil o étnica; tendencia que amenaza trasladarse hoy desde las arenas del África hasta la gasífera Bolivia.

Fundamentalismos de tipo político y religioso predominan en el universo petropolítico. El mundo se divide en amigos incorporados a la red de reproducción del poder existente y enemigos mortales, buenos sólo para ser destruidos.

Las propiedades ambiguas de los recursos naturales en términos de progreso político y social no sólo han tornado obsoleta la teoría de los intercambios desiguales sino que han dado lugar a la tesis de la "maldición de los recursos naturales", bien apuntalada por el hecho de que países con bajísimos recursos per capita (como Japón) han sido capaces de estructurar sociedades ricas e igualitarias, en tanto otros con elevados recursos naturales por habitante (como la Argentina) se debaten en la pobreza y las desigualdades crecientes. Que Latinoamérica sea el continente con mayor cantidad de recursos naturales por habitante y el de mayor desigualdad del mundo, y que África la siga en ambos rubros, constituye una confirmación directa de la tesis. Se ha comprobado también, en recientes estudios, una elevada correlación entre la suba del precio del petróleo y un empeoramiento de las capacidades democráticas y republicanas en casi todas las naciones petroleras, sin diferencia alguna entre las latinoamericanas, las africanas y las asiáticas, para no hablar de los Estados Unidos de América.

El continente en el que el peso de los recursos naturales en la economía es el más alto –África– es el mismo en el que las masacres generalizadas, los genocidios étnicos, las tiranías seculares y la barbarie tribal alentadas por las corporaciones a la búsqueda de los diamantes de Sierra Leona y el petróleo de Sudán se han convertido en la regla. Lo cierto es que mientras el mundo miraba lo que sucedía en Irak, el más extendido drama humanitario, con millones de muertos y cientos de miles de refugiados, expulsados y exiliados, se verificaba en esa África cuyos recursos naturales son la fuente casi exclusiva de riqueza. La tribalización y militarización de las sociedades africanas ha generado un renovado medioevo donde las lanzas y flechas han sido reemplazadas por ametralladoras y kalashnikovs. Tampoco parece casual que Medio Oriente, la región del mundo en la que el petróleo es el recurso económico por excelencia, sea un centro generador de inestabilidad política, terrorismo e inseguridad energética mundiales, para no hablar de los costos que el consumo irracional de combustibles fósiles tiene en términos de contaminación atmosférica y recalentamiento global.

Los líderes petropolíticos

¿Cuántos millones han gastado las compañías petroleras y sus aliados en financiar las campañas que presentaban mundialmente a la energía nuclear como una opción demasiado peligrosa, y a los biocombustibles y el hidrógeno como fuentes de energía buenas para libros de ciencia-ficción pero de escasa aplicación práctica? ¿Cuántos, en demorar y obstaculizar las investigaciones sobre fuentes alternativas? ¿Cuántos, en impedir el desarrollo de organismos de fiscalización democráticos y globales que pudieran, digamos, establecer una tasa mundial a los combustibles fósiles y dirigir esos recursos al financiamiento de la investigación, desarrollo y aplicación de fuentes renovables y no contaminantes?

Conspiración o no, lo cierto es que vivimos hoy en un mundo completamente diferente al del industrialismo de inicios de siglo pero en el que los combustibles fósiles siguen siendo la fuente básica de energía. Significativamente, el único sector en el que la revolución tecnológica no ha cumplido sus promesas, el energético, ha generado un núcleo petropolítico de atraso global de índole preindustrial y patrioteramente nacionalista que en esta última década se ha extendido como un cáncer. Basta mirar el mapamundi: el primer exportador mundial de petróleo es la Arabia Saudita dominada por una monarquía absolutista de cuya periferia salió Osama Bin Laden; el segundo es la Rusia del ex jefe del KGB Vladimir Putin; el cuarto es el Irán del negador del Holocausto Mahmoud Ahmadinejad; el quinto es la Venezuela del coronel Chávez; el sexto son los feudales Emiratos Árabes; el séptimo es el dinástico Kuwait; el octavo es la devastada Nigeria; el décimo es la Argelia de los hermanos musulmanes degolladores de infieles; el undécimo es el Irak que fue de Saddam Hussein y el duodécimo la Libia que aún es de Muahamar Kadaffi. Compárese esta lista con la de los mayores conflictos bélicos de las últimas décadas y la de los peores regímenes autoritarios y genocidas y se comprenderán las verdaderas dimensiones que asume hoy el reino de la petropolítica.

No es todo. Sintomáticamente, el carácter nacional de las empresas (anacrónica reliquia de los tiempos nacional–industriales) es una característica marcada en el sector petrolero. Tanto Exxon, Chevron, BP y Repsol –del primer mundo– como PDVSA y Petrobrás –del tercero– son corporaciones nacionales. Shell es el máximo infranqueable del cosmopolitismo que han logrado alcanzar las big oil corporations: una compañía binacional. Si esto es poco, cuando se repasa la lista de los productores de petróleo se encuentra en el tercer puesto a los Estados Unidos y en el decimotercero al Reino Unido, naciones cuyas empresas petroleras dominan el mercado mundial y que han liderado la desastrosa invasión de Irak, accediendo así al control de la segunda reserva petrolífera del mundo y generando una suba del precio del petróleo que ha hecho la fortuna del sector petropolítico. ¿Mera casualidad o la demostración de una relación de causa-efecto del que no están exentos los países del mundo avanzado?

La nueva polaridad política global

La petropolítica ha invadido el terreno de las políticas nacionales poniendo al frente de los estados a líderes reaccionarios ligados a poderes corporativos y concepciones nacional-industriales, es decir, antiglobales. No otro es el rol que ha desempeñado en Estados Unidos la dinastía Bush. De los pantanales creados por la petropolítica surgió también la desgracia del que fuera el más prometedor de los líderes del mundo avanzado: Tony Blair.

Cuando se observa que los Estados Unidos son un país escindido en dos mitades (una costera, hiperconectada, cosmopolita, productora de bienes simbólicos, progresista, y en la que ganan casi siempre los demócratas, y una interior, desconectada, nacionalista, productora de bienes primarios, reaccionaria y votante de Bush y los republicanos) no se hace más que comprobar la profecía de Toffler: una lucha mortal por el predominio entre la segunda y la tercera ola. Y como todos las tendencias del mundo moderno, esta tensión entre un industrialismo nacionalista y el mundo postindustrial se ha hecho visible como polaridad política mundial, con los jeques internacionales de la petropolítica enfrentando a una coalición de fuerzas (la Unión Europea, Japón y Canadá, principalmente) favorables a los acuerdos de regulación ecológica y financiera global y al reforzamiento de las instituciones supranacionales (como la misma Unión Europea, la Corte Penal Internacional y la ONU), y fuertemente contrarias al unilateralismo y el militarismo petropolíticos. Y dado que en un mundo global las polaridades políticas se vuelven globales, quien crea que las tensiones provocados por la petropolítica son una cuestión ajena no tiene más que mirar el mapa de una Latinoamérica polarizada por la puja entre el coronel Chávez y sus aliados: sus energéticos compadres Morales y Correa (los tres, presidentes de las únicas naciones sudamericanas en las que la producción de energía es el recurso económico predominante) y el resto de los gobernantes del sub-continente.

En fin, quien piense que la Argentina está fuera de estas tendencias puede observar que por primera vez en la Historia el país tiene un presidente nacido en la región que concentra el 84% de la producción petrolera nacional, o repasar la lista de las provincias en las que una lucha de tipo suma-cero por el reparto de una torta esencialmente petrolera está llevando al conflicto entre los gobernantes que controlan esos recursos y el gremio emblemático de una sociedad basada en el conocimiento y la información: los docentes.

A este preocupante panorama se agregan hoy los planes de "reargentinización" de Repsol-YPF, es decir: el uso del nacionalismo para favorecer un modelo de capitalismo de amigos ligados a las discrecionalidades del poder nacional, lo que garantizará, como siempre, que las ganancias -si las hay- sean privadas y las pérdidas, públicas. En todo caso, más que un paso hacia el futuro la reprivatización de una parte de Repsol-YPF bajo la apariencia de "reargentinización" significaría, previsiblemente, la reafirmación en Sudamérica de un núcleo petropolítico venezolano-argentino aún más autoritario y antirrepublicano que el actual.

* Autor de "Globalizar la democracia".

martes, 15 de mayo de 2007

El poder y la violencia Por Osvaldo Bayer



El filósofo alemán Wolfgang Sofky, en su “Tratado sobre la violencia”, nos presenta un personaje completo en su violencia, para entrar en el estudio de ella. Se trata del caballero Gilles de Rais, de una de las familias fundacionales de Francia. Fue general del ejército junto a Juana de Arco. Condecorado por su valentía, guerrero y noble, aristócrata, era admirado por su temeridad e inmensa riqueza. Cuando terminó la guerra, se dedicó a demostrar su poder a través del crimen, pero por otras vías. Asesinó por lo menos a 140 niños entre 8 y 15 años, todos de sexo masculino. A las niñas no las tocó; las despreciaba. El caballero militar se convirtió, en la paz, en un asesino masivo. Se hacía traer niños y adolescentes, los mataba y luego cometía con ellos sodomía. Derramaba su semen en el vientre de sus víctimas, principalmente cuando estaban muertos, pero también en la agonía de éstos. Les cortaba la cabeza con puñales chicos y grandes, pero también con cuchillos, o los golpeaba ferozmente con palos o garrotes, o los colgaba de una barra o de un gancho en su habitación y los estrangulaba. Poder y violencia. A los niños que poseían hermosas cabezas y hermosos miembros los ponía en exposición mientras abría sus cuerpos, ya que le deleitaba ver sus órganos internos y, cuando las víctimas agonizaban, se sentaba sobre sus vientres y los miraba y se reía.
Es muy fácil decir que el caballero francés fue en realidad un monstruo sadista, un aborto de Satanás –como lo calificó la Iglesia, después–, pero el asesinato es obra humana, es algo específicamente humano. Las bestias animales no cometen hechos así. Sólo el hombre es capaz de llegar al peor refinamiento. Le es siempre posible. A pesar de eso, la comprensión humana no llega e interpretar estos hechos de tamaña crueldad. Los motivos de los crímenes del caballero de Rais apenas si pueden llegar a investigarse. Los estados de ánimo cierran la posterior introspección.
Para el noble caballero, violencia para mostrar su poder era su forma de vida. En el juicio que se le hizo prometió peregrinar a Tierra Santa para pedir perdón. El clásico método: se peca, se hace penitencia, se pide perdón y se es perdonado. Punto Final.
En el juicio se recordó que el general depravado, cuando terminó su campaña guerrera, dio fiestas lujosas donde todo se dilapidaba. Mantenía un cuerpo de cincuenta personas de guardia (el poder), entre ellos un coro religioso vestido con trajes de oro y seda; llevaba siempre barriles de incienso y varios órganos, uno de los cuales era transportado por seis hombres. Todo para ser protegido por la religión.
Para el noble guerrero, violencia era su forma de vida; mantener el poder. Y la violencia le estaba permitida a él, el Grandseigneur.
Las circunstancias históricas, los hábitos y su biografía son conocidos. ¿Pero permiten a través de ellos llegar a los orígenes de la violencia?
Ni la crudeza de las costumbres de la época ni el temperamento del asesino puede hacer comprender qué significado tiene en realidad la bestialidad humana. ¿Qué dice, por ejemplo, el origen social acerca del sentido de sus crímenes? Tan enigmática es la bestial figura del caballero. No es la persona sino sus crímenes el problema a resolver.
Es conocido que las atrocidades acercan a uno a la ilusión del poder absoluto. El momento culminante de Hitler es cuando ve que la muerte industrial marcha al minuto. Cuando miles de personas avanzan hacia las cámaras para ser gaseadas. Ya todo salta las fronteras de la vida diaria. Las leyes de la racionalidad son despojadas de los valores y los fines. Es el placer de sentir ironía sobre el sufrimiento de sus víctimas.
Pasemos a otro ejemplo, donde contra el poder de la violencia se ejerce la violencia. El poeta austríaco Georg Trakl, en la Primera Guerra Mundial, es enviado como soldado. Asiste a la batalla de Grodek, donde todo es sangre, barro y mierda, con los jóvenes soldados con sus barrigas abiertas y los intestinos colgando. Cuando termina la batalla, Trakl escribe su última poesía, “Grodek”, donde los versos ya huyen: “y la nocheabraza a los soldados moribundos; la queja salvaje de sus bocas despedazadas... todas las calles terminan en negra podredumbre”, y al final lanza una frase, la más triste: “Los nietos no nacidos”.
El poeta se suicida después del último verso. Es su protesta final contra el poder y la violencia. Los generales siguen haciendo planes de la batalla. Al soldado Trakl lo enterraron sin misa. Desobediencia debida. La protesta. El poeta amado. Limpio. Un dolor inmenso y las lágrimas.
Pero pronto estamos en la realidad. Un general está realizando gestos en televisión. Es el teniente general Jorge Rafael Videla. Y dice y lo repite: “No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos”. No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos. Pone un rostro interesado de obispo en exégesis. Pareciera que el general les explicara a los periodistas que por fin se ha llegado al castigo perfecto para el enemigo: su desaparición. No puede desearse mayor escarmiento para quien conspiró contra la manera de ser Occidental y Cristiana, la ley de Dios. Ni vivo ni muerto. Desaparecido. En el limbo gris de la penumbra. Ni tumba, ni flores, ni cruz: desaparecido. El castigo ya no es sólo para el reo sino para sus padres, esposa, hermanos, hijos. Todos murmurarán con terror: desaparecido. Por mandato de Dios. No tienen siquiera sombra en la sombra. Si hay un castigo eterno es éste: desaparecer, que es ni siquiera existir o no existir.
El general sabe muy bien que hay algo aún más terrible que eso. El castigo que corroe el cerebro y las entrañas de los desaparecidos: quitarles sus niños, sus hijos. Es superior a la cárcel eterna en sótanos oscuros, que la pena de la hoguera, de la rueda o del despellejamiento. No sólo quitarles los hijos sino educarlos precisamente en las ideas contrarias a las de ellos. No, no se le puede infligir derrota más grande, humillación más perfecta. Eso a los padres; pero a las madres, sacárselos en el momento de parir en el piso de alguna letrina del peor sucucho del general Camps y del doctor Bergés. Sí, así, solteras embarazadas cuando la mujer debe ser virgen como la Virgen María y la Virgen Capitana del Ejército. Y “salvar” al hijo quitándoselo sin mostrárselo. El mejor castigo. No inventado todavía por la mente humana, pero sí por la mente argentina. El pobre caballero Gilles de Rais quiso demostrar lo que es el poder. No; el poder es el que demostraron los oficiales salidos del Colegio Militar de la Nación. Desaparición y quita de hijos, y educación de éstos en el buen camino.
La fórmula más cruel de represión en el mundo. La mejor fórmula de demostrar poder. Hacer desaparecer, la fórmula mágica.
Hoy, Videla sabe muy bien que nadie lo superará en métodos represivos. Desde la celosía de su departamento mira agradecido el edificio de la iglesia castrense. De pronto, una atmósfera gris lo rodea. El, para dejar las cosas bien sentadas, dice en voz alta, como si estuviera entre los periodistas, en aquel 1978: “No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos”.

jueves, 19 de abril de 2007

LA VIDA: Exposición de motivos

Hay hombres que trabajan un día y son interesantes, otros que

trabajan un año y son importantes, otros que trabajan diez años y son

fundamentales, y otros que trabajan toda la vida, sin desmayo, y son

imprescindibles.

Joaquín V. González

miércoles, 18 de abril de 2007

Sobre cómo se hace política en ARGENTINA

ARTICULO PARA LA COMPRENSION DE LA POLITICA ARGENTINA


Fideicomiso contra la discriminación con la publicidad oficial

Jorge Fontevecchia

El 16 de julio, días después del fallo contra Argentina del tribunal de La Haya, el diario Página/12 informaba que ahora el Gobierno usaría como estrategia “pegarles en la billetera” boicoteando los créditos del Banco Mundial para la construcción de las papeleras. El uso de la billetera –propia y ajena– como herramienta política fue explicado excelentemente por la revista Noticias en su artículo “El imperio de la caja” el 22 de julio y del cual se reproducen abajo sus principales párrafos.

La billetera de PERFIL. Como ya explicamos en varias oportunidades, lo que paga un lector por el diario cubre bastante menos del costo de fabricación de cada ejemplar. Y además faltan todos los otros costos: editoriales, transporte de los ejemplares, etcétera.

Sin publicidad, cada lector tendría que pagar 12 pesos por cada ejemplar de PERFIL para que este diario no perdiera dinero. Es así en todos los diarios del mundo porque la publicidad representa el 70% del los ingresos de un periódico. El Gobierno lo sabe y decidió librar la batalla en su terreno preferido: el de “la billetera”. No sólo excluyó totalmente de la publicidad oficial a PERFIL (también a las revistas Noticias y Fortuna, de esta misma editorial), sino quecomenzó a boicotear la publicidad privada. Hasta que el 21 de mayo pasado PERFIL anunció que realizaría una demanda de amparo contra el Gobierno nacional, sus ventas de publicidad (privada) aumentaron sostenidamente. Desde entonces, a pesar de que el número de lectores sigue creciendo, paradójicamente la publicidad fue bajando.

Con cero publicidad cada ejemplar del diario PERFIL

debería costar tres veces más: $ 12

El diario PERFIL podría tener un motivo para ingresar a la guía Guinness: quizá sea el único donde la línea de venta de ejemplares y la de venta de publicidad forman una equis perfecta: mientras una sube sin parar, la otra baja en proporción inversa: en julio vendió sólo un tercio –perdió dos tercios– de la publicidad que vendió en mayo, antes del anuncio del juicio. No pasa una semana sin que recibamos el informe de algún nuevo anunciante que ha sido presionado por funcionarios del Gobierno para que deje de comprar avisos en PERFIL. Hasta se atribuyó la cancelación del discurso de un secretario de Estado durante la clausura de la última reunión de IDEA al hecho de que la asociación empresaria había colocado un aviso de ese simposio en este diario. Estoy convencido de que parte de las informaciones que nos llegan son exageraciones fruto de un clima de paranoia. Pero otra parte no.

Qué hacer. Sin que significara una aceptación, el plan económico del diario PERFIL preveía la discriminación con la publicidad oficial pero no previó presiones del Gobierno con la publicidad privada.

Tampoco previó que dependiendo de cuál fuera el contenido de nuestros propios avisos “no tuvieran espacio” para ser difundidos por los canales de televisión, o que nuestros carteles en vía publica tuvieran que ser retirados por cuestiones de habilitación para ser luego recolocados en espacios de menor impacto visual, o que ante un conflicto sindical la Infantería de la Policía Federal se autoconvocara en la puerta del edificio de PERFIL y frente al edificio donde funciona la redacción de la revista Noticias y aparecieran carteles anti PERFIL en el centro, supuestamente, ordenados por personas vinculadas a la SIDE.

Frente a tantos frentes abiertos, si bien mantuvimos el lanzamiento del sitio perfil.com en Internet para el 11 de septiembre próximo, decidimos posponer la salida de la edición de los sábados originalmente prevista para esa misma fecha, hasta tanto recuperemos las ventas de publicidad privada previstas para las ediciones de los días domingos.

Mantuvimos el 11 de septiembre para lanzar perfil.com

pero pospusimos la edición de sábados

La pérdida de caja generada durante los meses de junio a septiembre consumió parte de los recursos disponibles: un diario nuevo es un viaje donde su destino es alcanzar el punto de equilibrio financiero autosustentable. Si el trayecto se alarga, se consume más combustible y el vehículo podría quedar en medio del camino. Otra forma de graficar la situación sería la de un sitio o bloqueo: si se dificulta el ingreso del dinero de los anunciantes privados, se irán consumiendo las reservas de recursos hasta agotarlas y doblegar por inanición. Pero para tranquilizar al lector: el diario resiste los embates.

Momentáneamente sólo logran retrasar la expansión que preveía el plan original con más ediciones por semana y una mayor cantidad de ejemplares impresos. La denuncia de estas presiones es un signo de lucha y no de victimización porque permitirá que surjan nuevas reacciones que terminarán fortaleciendo al diario. Como las que se detallan a continuación.

Un lector. La palabra crisis en chino se pronuncia weiji y está compuesta por dos ideogramas . El primero corresponde a la palabra peligro y el segundo a la palabra oportunidad. En medio de nuestro conflicto sindical de hace cuatro semanas, un lector envió un mail al Correo de Lectores de Nelson Castro, dirigido a Pepe Eliaschev con dos pedidos: que me lo hiciera llegar en mano y que no fuera publicado su nombre. El mail decía:

· “En mi carácter de fiel lector de este diario, me siento con la necesidad imperiosa de tomar protagonismo, aunque sea desde el modesto lugar que pueda ocupar, para defender el último bastión de integridad periodística en el cual podemos apoyarnos los argentinos apolíticos a los que aún nos interesa recibir algo de información independiente.”

· ”Considero irrelevante detenerme en los factores que generan la problemática de PERFIL (ausencia de publicidad oficial, presiones a los empresarios para no pautar, conflicto sindical, operaciones de prensa, próximas amenazas: allanamientos de AFIP, juicios por notas publicadas, etc.), así que iré directamente a posicionarme en la solución ofrecida: ¡los lectores!”

· “Según interpreté en su nota de la última edición del diario, el gasto por sueldos del personal de PERFIL es de $ 250.000 aproximadamente. Considero que con gran facilidad, con una campaña desde el propio diario, existirán otros 2.499 lectores que, como yo, con gusto estarían dispuestos a aportar anónimamente $100 por mes a fin de defender nuestro derecho a la información descontaminada de manipulación oficialista. Considero que sería una grata sorpresa para ustedes descubrir cuánta necesidad tenemos los lectores de comprometernos en un proyecto como el suyo, y honestamente siento que siempre han recurrido a los mismos medios de financiamiento, descartando tal vez a sus principales aliados, que más que orgullosos estaríamos de ser parte de una cruzada.”

En mi carácter de fiel lector quiero defender el último bastión de integridad periodística.”

Aporte cívico. Durante esas semanas recibimos muchos testimonios de apoyo de lectores preocupados que ofrecían su colaboración y preguntaban cómo podían ayudarnos.

Para darles respuesta a todas las cartas creamos un comité interno que con la asesoría de una de las mayores empresas de auditoría del mundo, Deloitte, de la Asociación Mundial de Diarios, la Asociación de Editores de Estados Unidos y varias ONG internacionales, estudiaron casos con alguna posible similitud: asociaciones de amigos como las del Teatro Colón, el MALBA, o fundaciones como Leloir, Favaloro o Konex, sumadas a ejemplos como el del diario La Prensa posterior a su confiscación, en 1951, y los aportes que el público envía en Inglaterra a la BBC, y en Estados Unidos a PBS y NPR, respectivamente televisión y radio.

Después de tres semanas de intenso trabajo se concluyó que lo adecuado para esta situación era la creación de un fideicomiso donde personas físicas o jurídicas, nominal o anónimamente, pudieran aportar dinero con un fin específico: comprar páginas de publicidad en el diario PERFIL para fundaciones u obras de bien público que sustituyeran a la publicidad oficial de la que está excluida este diario.

De esta forma se cumple un triple fin: se ayuda a obras de bien público donándoles publicidad, se ayuda al diario PERFIL a paliar la falta de avisos oficiales y se le envía al Estado un mensaje: lo mismo podrán hacer en el futuro otros medios que sean objeto de igual discriminación.

En ese fideicomiso PERFIL no tendrá ninguna capacidad de decisión: un grupo de académicos destacados será el encargado de decidir cuáles instituciones de bien público serán beneficiadas con la publicidad y la administración de los fondos será realizada por una empresa fiduciaria independiente auditada por Deloitte. La cantidad de dinero recaudado será mensualmente informada al público y cualquiera podrá tener acceso a sus balances trimestrales. Del dinero recaudado dividido por la misma tarifa del diario PERFIL que pagan los demás anunciantes, surgirá la cantidad de páginas destinadas a publicitar instituciones de bien público.

La semana próxima, en todas las publicaciones de Editorial Perfil y en el propio diario, se difundirán las bases en forma detallada pero vale adelantar que, por lo que representa simbólicamente esta acción cívica, la idea original de la carta de un lector fue ampliada de forma que personas de todo tipo de capacidad económica puedan participar sin importar cuán mínimo pueda ser su aporte. Para ello se dispondrá de todos los medios para que cualquier ciudadano pueda fácilmente sumar su grano de arena pudiendo depositar en el fideicomiso por Internet a Dinero Virtual, por teléfono con las tarjetas de crédito, y personalmente en Pago Fácil, Rapi Pago o sucursales bancarias. No sabemos si con los recursos que se generen con esta idea se podrá publicitar una o diez páginas para instituciones de bien público, pero la idea en sí misma creará un antecedente valioso.

“Sería una grata sorpresa descubrir cuánta necesidad tenemos los lectores de comprometernos.”

El juicio al Estado. Paralelamente, tomamos otra decisión: al amparo judicial, que a su inicio no solicitaba compensación económica, se le agregará ahora un reclamo por el equivalente a los avisos oficiales que dejamos de percibir hasta ahora y el dinero que eventualmente se obtenga dentro de varios años también será destinado a publicar avisos de instituciones de bien público. Y, por último, dado que la impresión de cada ejemplar significa una inversión que se financia con la publicidad, para aumentar la transparencia se decidió que la propia Deloitte audite la cantidad de ejemplares impresos de cada edición y publicar esa cantidad en la tapa del diario a partir de este mismo domingo.

El imperio de la caja La revista “Noticias” del 22 de julio pasado publicó un artículo escrito por su jefe de Redacción, Gustavo González, donde se explica cómo Kirchner utiliza el dinero. A continuación, una síntesis de sus párrafos principales.

“El que dijo que el dinero no compra la felicidad no sabía dónde hacer las compras”. No lo dice Néstor Kirchner, pero podría decirlo. Kirchner supo desde siempre dónde comprar. Cuando era joven y la dictadura militar parecía indestructible, entendió que era mejor aguardar en la Patagonia a que escampara. Y esperó haciéndose fuerte económicamente: compró todas las propiedades que pudo y pronto se dio cuenta de que podía vivir de rentas. Quienes lo conocen de entonces dicen que eso moldeó su personalidad, le dio más seguridad y lo dejó en mejores condiciones para dedicarse a la política después de los años duros. En la pequeña Río Gallegos, su Caja personal lo transformó en un dirigente con buen poder de fuego. Pagó campañas electores y comprobó lo que otros ya habían probado, que la felicidad en política está estampada en papeles de curso legal.

Como intendente primero y como gobernador de Santa Cruz después, vio que a medida que multiplicaba la Caja pública, crecía su poder político. En distintas visitas a aquella provincia, Carlos Menem aplaudía de su compañero, de boleta electoral, su obsesión por las cuentas provinciales y por el superávit. Es cierto que a Kirchner le gustaba elogiar en público al entonces presidente, pero también es cierto que ya tenía en claro que algún día querría ocupar su lugar. Para hacerlo, sabía que debía independizarse de los fondos que el gobierno central giraba periódicamente a los gobernadores y que los hacía menemdependientes.

Kirchner reproducía a escala el rompecabezas nacional. Los intendentes de Santa Cruz estaban obligados a beber de su mano, como hacían los gobernadores con Menem; muchos opositores que un día daban serios debates ideológicos al otro se dejaban seducir por la generosidad oficial; y los periodistas constataban que la publicidad provincial llovía si daban buenas noticias, o se la llevaba el viento patagónico si se portaban mal. Además, frente al gobierno nacional la Caja le daba un poder de negociación distinto, y Kirchner siempre fue un duro negociador. Negoció convertirse en aliado de Menem y dar su estratégico a apoyo para la privatización de YPF. A cambio terminaría recaudando casi 1.000 millones de dólares por su parte del negocio. De pronto, la Caja que tanto lo encandilaba de joven había alcanzado una cifra inesperada. (...)

La Caja tiene el poder hollywoodense de construir realidades. Hace que el apoyo a Menem sea honorable o deleznable, según lo diga Kirchner gobernador o Kirchner presidente. O que los superpoderes se deban o no votar, según si levanta la mano Cristina Diputada 2000 o Cristina senadora 2006.

Perón lo hizo. Antes que Menem y antes que Kirchner. Cuando empezó su ascenso, ni siquiera tenía partido (Kirchner tenía al peronismo, pero era como si no lo tuviera). El General lo construyó desde su gestión política, pero también desde la Caja alimentada por el excedente de la balanza comercial de una Argentina que proveía de alimentos al mundo de postguerra.

Entre 1945 y 1948 el precio de las exportaciones aumentó el 208%. El dinero del Tesoro crecía del mismo modo que el gasto público, que se duplicó durante su primera presidencia. Con esa Caja partió a los sindicatos anarquistas y socialistas, y apoyó la formación de gremios peronistas motorizados por los beneficios sociales para sus afiliados y un aumento real en los salarios del 62% entre 1945 y 1949. Captó a dirigentes radicales y socialistas, y apuró el apoyo de los gobernadores sedientos de la canilla nacional.

Perón ganó las elecciones de 1946 con casi todo el periodismo en contra, pero pretendió convencer a los medios para gobernar con todo el periodismo a favor. Y los convenció. No sólo con los millones de la publicidad oficial (demasiada sutileza para aquella época), sino con la compra de sus paquetes accionarios y las amenazas de clausura. Así construyó una cadena impresionante de medios que incluía decenas de diarios nacionales y provinciales (entre ellos la expropiada La Prensa), la totalidad de los vespertinos (La Razón, Crítica, Noticias Gráficas y La Época); revistas célebres como El Hogar, Mundo Argentino y PBT; radios como Splendid, Belgrano y El Mundo; agencias de noticias y, a partir de 1951, la televisión. El Alberto Fernández de aquel tiempo se llamaba Raúl Apold, y era el encargado de construir la realidad mediática del poder. Perón cayó así: rodeado de periodistas obsecuentes y medios oficialistas.

Como antes Perón, el actual presidente está convencido de que quien tiene la Caja tiene en su bolsillo a quienes no la tienen. Este año, el superávit primario superará en varios miles de millones los 19.000 previstos. Sólo en excedentes presupuestarios, juntó 32 mil millones de pesos en tres años. Para los políticos, estos excedentes tienen un valor especial, ya que como superan lo aprobado por el Parlamento, suelen usarse discrecionalmente. Excedentes, superávit, cash, Caja. Néstor Kirchner siempre supo qué hacer con ello:

· Les demostró a duhaldistas y menemistas (la mayoría del peronismo hasta el 2003) que ahora era él quien estaba parado arriba de una Caja sustentada en un superávit pocas veces visto. Si querían puestos, subsidios, ATN, si aspiraban a manejar sus cuotapartes de la gran caja, deberían traicionar a sus antiguos líderes y atender más rápido el teléfono cuando llamara el nuevo tesorero del Estado.

· A los sindicalistas también les señaló el camino. Dividió a la CGT y sumó a su líder, Hugo Moyano, a fuerza de subsidios para la “capacitación” de camioneros, que pasaron de 7 a 261 millones en dos años. Y a los combativos de la CTA, les dio a elegir entre seguir siendo críticos, como De Gennaro, o sumarse a la estructura del gobierno, como D ’Elia, para conquistar sus propios presupuestos.

· Partió a los piqueteros del mismo modo. Las agrupaciones reciben 160 millones por año, que se distribuyen con más planes sociales y puestos para las oficialistas, y menos fondos para las opositoras, como la de Raúl Castells.

· Con los medios repitió la experiencia de Santa Cruz. Los millones de la publicidad oficial fueron esenciales para adoctrinar a empresas debilitadas financieramente. El año pasado, el Gobierno reconoció haber utilizado 140 millones para sus avisos. Sin clausuras ni expropiaciones, Kirchner fundó una red de periodismo oficialista tan fulminante como la de Perón.

· Frente a los gobernadores, el manejo de Caja es todo. Hace diez años, las provincias recibían el 45% de la recaudación de los impuestos nacionales. Hoy reciben sólo el 30%, el resto se lo queda la Nación. Pero, además, el poder del Ejecutivo nacional es hoy mayor que en cualquier otro momento, gracias a que las transferencias discrecionales a las provincias pasaron de 2.900 millones en 2002 a más de 10.000 millones este año. Como si faltara un elemento más de presión económica, la Nación es la acreedora de más del 70% de las deudas provinciales.

En síntesis: un gobernador sabe que es mejor estar bien con Kirchner. Los mandatarios radicales demostraron lo que están dispuestos a hacer para que no se les cierre la Caja.

En este marco debe entenderse la durísima lucha de la pareja presidencial por los superpoderes, para conseguir el manejo rápido y sin debates futuros del 20% de los 100.000 millones de Presupuesto Nacional. A quienes en estos días se sorprendieron por el costo que pagó el Gobierno al dejar al descubierto su desesperación por controlar esa Caja, habrá que recordarles todos estos antecedentes. Para los Kirchner no es un juego. Es la esencia misma de su construcción de poder.

jueves, 12 de abril de 2007

SOBISCH ¿el último dictador menemista?


REFLEXIONES DE HONEST



Para aquellos que no lo tenían claro, el actual Gobernador de la provincia de Neuquén fue uno de los primeros políticos en proponerse como candidato a presidente en las elecciones que se darán en nuestro país el próximo mes de octubre. Es el mismo que ahora ocupa la primera plana de los medios porque en su provincia la policía, reprimiendo, tuvo la “mala suerte” de matar a un maestro.

Las cosas no se dan por sí solas, es importante que la sociedad tome conciencia de que el dirigente que, haciendo un uso abusivo de sus funciones, dispuso reestablecer el “orden” de una protesta pacifica, continúa en el cargo. Sigue siendo su figura la del más alto dirigente de la provincia de Neuquén, provincia rica, si las hay en términos comparativos, por tener gran parte de la explotación de yacimientos petrolíferos.

No podemos dejar de reconocer que, en nuestra argentina del dolor, se ha instaurado un modelo único de conducta social para el reclamo. El mecanismo prevé necesariamente que los docentes dejen su trabajo para ser visibles y quizá, a través de un piquete en la ruta, obtengan poder como para sentarse a “discutir”, en lenguaje político, un aumento de sueldos.

Entre “el caos y el orden” que propone este psicópata, hay un no reconocimiento de la persona del otro, y muchos políticos que acompañarían este discurso pertenecen a la misma categoría de “reptiles”. Desgraciadamente son muchos, y no los reconoceremos fácilmente, a no ser que los veamos actuar como a Sobich: un personaje siniestro que privilegió su decisión de no permitir un corte de ruta por sobre la vida de un docente joven, comprometido y querido por toda la comunidad.

A este caudillo neuquino, una buena representación del menemismo en la actualidad, se le puede adjudicar la privatización de numerosas dependencias del estado y una de las peores distribuciones de la riqueza del país. En su gestión la malversación de fondos públicos redundó en otorgarle créditos millonarios a las empresas de las familias acaudaladas de Neuquén, mientras que el 30% de los neuquinos está por debajo de la línea de la pobreza.

Pero en este artículo trataremos, usando algunos elementos del derecho, comprender un poco más la responsabilidad del gobernador represor. Usaremos la teoría del delito que es un sistema de categorización por niveles, conformado por el estudio de los presupuestos jurídico-penales de carácter general que deben concurrir para establecer la existencia de un delito, es decir, que la teoría del delito permite resolver cuando un hecho es calificable como tal. La definición usual de delito es reconocida como la acción típica, antijurídica y culpable, sus presupuestos son: acción, tipicidad, antijuricidad, culpabilidad y punibilidad. A modo de pequeño y reducido bosquejo: debe ser un comportamiento humano penalmente relevante, con una causalidad e imputación del resultado, debe ser típico (corresponder un a tipo penal previamente establecido por nuestro código), antijurídico (en contra de una norma), debe existir el presupuesto de la culpabilidad (que consiste en la imputabilidad o capacidad para ser encontrado culpable). Y en este caso quien dio la orden de desalojar el corte de ruta a cualquier precio, fue el mismo gobernador. Esta situación fue la principal habilitación para actuar de la corrupta policía de Neuquén. En ese momento este tan avezado como siniestro personaje dispuso categóricamente que los maestros deberían retirarse del corte con o por encima de su voluntad. La sociedad debe entender que existió por parte del ejecutivo provincial, la figura del dolo eventual, que significa que el autor consideró seriamente la posibilidad de que el tipo legal (es decir el delito) se configure y sin embargo optó por seguir con su intención.

REFLEXIONES

En la Argentina en que vivimos, este personaje, a través de una buena campaña como venía haciendo, pretendía sentarse en el máximo estrado de la dirigencia política. Y si las cosas se hubieran puesto tirantes, Fuentealba hubieran sido muchos. Su tozudez, digna de un psicópata, le impide ver que su crédito político se terminó cuando se ejecutó la orden de reprimir a los maestros. Sin embargo queda preguntarnos:

¿Será un Sobisch nuestro futuro presidente?

¿Los maestros seguirán debiendo necesariamente cortar rutas para discutir su sueldo?

¿Este será otro crimen de represión impune, aunque vivamos en democracia?

La represión, con cada muerto, contribuye al suicidio social: con violencia y sin educación no será posible la convivencia, no habrá elementos de cohesión social que nos permita escaparnos del espiral de la violencia.

martes, 10 de abril de 2007

Duelo por el maestro - Jorge Guinzburg

Más allá del psicoanálisis, intento siempre darle a la vida humor. Hay ocasiones, sin embargo —quizás por falta de talento o de creatividad— en las que no me resulta posible. No me sale.

Esta semana, en Neuquén, mataron a un profesor de química. Lo fusiló un policía provincial arrojándole una granada de gas lacrimógeno con su pistola lanzagases. El proyectil atravesó la luneta trasera del Fiat 147 en el que viajaba de rodillas y le provocó la fractura y el hundimiento de cráneo.

No murió enseguida. Después de casi dos días y dos intervenciones quirúrgicas, se decretó su muerte cerebral, se le desconectó el respirador artificial y todo terminó para él.

Da la casualidad que ese maestro, además, era un buen docente, un gran tipo, querido por sus alumnos, que lo definían como un grandote bonachón al que habían elegido como el rey del colegio, durante el 2006.

Para ser feliz sólo le faltaba una cosa: un sueldo digno que le permitiera llegar a fin de mes y darles a los suyos lo que necesitaran. Porque, además, ese modesto profesor tenía familia. Esposa, hijas y, a sus 40 años, una vida por delante en una de las provincias más ricas, con los docentes peor pagos del país.

Por eso, con sus compañeros, había iniciado el paro de protesta el 5 de marzo y este miércoles todos juntos intentaron cortar la ruta 22 de Neuquén entre Senillosa y Arroyitos. La misma ruta en la que el 12 de abril de 1997, en otro paro docente, fue asesinada Teresa Rodríguez, una empleada doméstica de 24 años que no participaba de la protesta pero de todas maneras recibió, también de un policía, un balazo calibre 32 en la cabeza. A diez años, su crimen todavía sigue impune.

Esta vez, como entonces, la Policía reprimió la marcha, impidió el corte de la ruta y, cuando los maestros se replegaban, cuando ya abandonaban el lugar, Carlos Fuentealba, el profesor de química, un simple delegado gremial del colegio secundario del barrio Cuenca XV, pasó a engrosar la lista del más de medio centenar de víctimas fatales de la brutalidad policial desde que se recuperó la democracia.

El subsecretario de Seguridad de la provincia, Raúl Pascuarelli, al enterarse del hecho habló de un posible error policial y aclaró que el operativo fue comandado personalmente por Carlos Salazar, jefe de la Policía provincial, y monitoreado por el gobernador Jorge Sosbich desde la Casa de Gobierno de Neuquén, porque la Policía no lleva adelante ninguna acción sin el conocimiento del señor gobernador. Es decir que la consigna era evitar el corte de ruta de cualquier manera, aun la más violenta.

Al parecer, el asesino sería José Darío Poblete, un sargento primero en actividad a pesar de tener dos condenas previas: de un año de cárcel en suspenso y dos de inhabilitación, por apremios ilegales en 1997 y otra de 2 años de prisión efectiva y 4 de inhabilitación, por vejaciones a detenidos en el año 2006. A eso debe sumarse una denuncia de su esposa por amenazas en 1999. Cuando alguien así aún no fue exonerado de la fuerza y se le permite portar un arma, ¿se puede hablar de error policial, es simple incapacidad o desde el gobernador para abajo, todos los que se lo permitieron son cómplices del crimen?

Jorge Sobisch, en una improvisada conferencia de prensa, poco antes de abandonar la Casa de Gobierno disfrazado de policía antimotines, con escudo y protector facial, dijo tener en su escritorio la renuncia de todos sus ministros. ¿No debería ya mismo agregar la suya?

Sí, intento siempre darle a la vida humor. Tomarla con humor. Expresarla con humor. Esta semana podría haberlo logrado hablando de las dibujadas cifras del INDEC, del insólito desabastecimiento en los supermercados, de las inoportunas declaraciones de Cavallo o hasta del cambio climático; sin embargo, al pensar en Fuentealba, ese humilde maestro asesinado, el humor, en mí, desapareció por completo.

lunes, 9 de abril de 2007

FRAGMENTOS BRILLANTES

Diversos estudios (vrg. Wilson, 1983; 1994; 1996), apuntan que el carácter de un individuo se forma a partir de una serie de elementos entre los que se encuentran la opinión general, las expectativas de vecindad, el sentido de pertenencia a una comunidad, el control social informal, en definitiva, por el ethos de una comunidad. Cuando este entramado de relaciones se degrada, es dable esperar que las conductas de los individuos que se socializan en este medio degradado sigan el mismo camino.

De esta manera, el tejido social o la comunidad opera como una doble forma de contención del individuo: por un lado, lo alberga y lo hace sentir protegido. Por otro, le pauta las conductas al impulsarlo a realizar ciertas prácticas y omitir otras. Dicho en otros términos, lo socializa inculcando determinadas pautas, valores y percepciones comunes. Por el contrario, cuando los lazos sociales se debilitan y la fragmentación social emerge, las personas se desinteresan por sus semejantes y las normas pierden su capacidad reguladora en la práctica. Sin la contención y las limitaciones que impone lo social, el individuo carece de “control social informal”, de modo que los incentivos que reciba para adoptar comportamientos antisociales no se toparán con ninguna barrera de contención. En este contexto aumenta las probabilidades de adoptar actitudes que atenten contra la vida humana, tanto en la propia como la de otros.

De acuerdo a esta perspectiva, el incremento del crimen no es más que la continuación de la indiferencia hacia las normas en otros niveles más graves. La ausencia de reprobación y castigo - aunque sea solamente social- en los casos mencionados va minando la convivencia y generando la supervivencia del más fuerte. En esta línea de pensamiento, cuando el Estado no atribuye una clara prioridad al factor social, contribuye a la marginación de los sectores más bajos librados a su propia suerte, lo cual, combinado con elevados niveles de delincuencia, violencia personal y una justicia imprevisible o contradictoria da origen a lo que se denomina el “síndrome de ilegalidad”.

Alfredo Moffat: "El trabajo debe brindar una identidad"

Reportaje de Silvia Ele (pseudónimo de Silvia Lisnofsky, autora de la serie de artículos sobre Trabajo Independiente,en este mismo site)

Alfredo Moffat

Alfredo Moffatt, psicólogo social, fue discípulo personal de Enrique Pichon Riviere. Es autor, entre otros libros, de Psicoterapia del oprimido, usado como texto en numerosas universidades latinoamericanas. Es creador, además, de experiencias terapéuticas alternativas con décadas de trayectoria, y de su propia Escuela de Psicología Nacional. Buceador incansable en los temas de la locura, la pobreza y la realidad humana, en esta entrevista exclusiva con Ser Humano y Trabajo ofrece su particular visión, por momentos mordaz, del mundo laboral.

¿Cómo podemos introducirnos en la cuestión del trabajo desde la psicología?

Freud decía que la familia y el trabajo son los dos pilares de la existencia y del desarrollo de la vida. O sea que el amor y el trabajo son las dos tareas que permiten desarrollar la vida en un sentido positivo. Por lo tanto, el trabajo debe ser un trabajo que personalice. Ya sea a un ejecutivo o a un peón de granja. Y cuanto más agradable le sea el trabajo, más rendirá en él. Es decir, cuanto más sirva ese rol profesional para consolidar su identidad, mejor lo desempeñará. Porque una parte importante de la identidad es lo que yo hago: soy colectivero, o carnicero, o ingeniero. Eso es lo que me sostiene y me recorta del resto. También me da una pertenencia a una corporación. Entonces me ayuda a explicar qué soy en la vida, respecto de los demás, y cuál es mi destino. Por eso es importante que el trabajo tenga una capacidad de individuación, de brindar una identidad.

¿Cómo se articula la cuestión del dinero con el trabajo?

Los trabajos que brindan un alto nivel de gratificación son los peor pagados, porque ya se pagan con la gratificación. Por ejemplo, un médico gana muy poco en un hospital, pero su tarea es altruista y esto le da un sentido a su vida y también le da prestigio. En cambio, un trabajo con el mismo esfuerzo, pero alienante, o rutinario, hay que pagarlo mucho más.

¿Podría aclararnos un poco más el concepto de identidad?

Identidad es lo que uno es. Uno es hombre, morocho, gordo, de origen italiano, que vive en Lanús y que, fundamentalmente, es colectivero. Además es padre, es esposo de, es el hijo de. Es decir, está inserto en una trama que lo sostiene. Por eso, frente al exilio, o a una gran pérdida, o al desempleo, siente que pierde identidad. No sabe cómo organizar el proyecto de vida.

¿Qué sucede en el caso de los ejecutivos que construyen su vida centrada en sus logros laborales-profesionales?

En algunos casos (no en todos, no hagamos generalizaciones odiosas) han diseñado un gran proyecto de vida, muy ambicioso a veces. Y luego de recibirse trabajan mucho, consiguen el departamento, el chalet en el country, una esposa, una amante, y todo eso. Pero cuando tienen todo lo que habían proyectado tener, en muchos casos, se les produce lo que se conoce como la “crisis de la mitad de la vida”. Que básicamente es una crisis existencial. Y que, también, en muchos casos, se supera cuando se pueden rescatar las fantasías adolescentes, aquellas que quedaron sin realizar, que casualmente no son las que se refieren a logros materiales. Más bien son las que se refieren a ser útiles a los demás, tener actitudes solidarias, pensar en el arte, o en la trascendencia o realizar estudios que fueron postergados por poco rentables, pero que constituían su verdadera vocación.

¿Por qué, en muchos casos, el dinero no compensa al punto de que se produce la crisis, con su consiguiente desequilibrio familiar, social, y personal?

El trabajo debe ser un valor en sí mismo, no por el dinero que dé. Por ejemplo, un médico muy prestigiado socialmente puede prescindir de ciertas adquisiciones porque lo compensa el respeto que recibe de la gente. Lo que más necesitamos es el respeto de los otros. Necesitamos ser valorados, admirados. El dinero nos brinda un remedo de eso. O bien la profesión nos permite ser respetados por los otros. La Madre Teresa de Calcuta debía sentirse como millonaria, ya que tenía muy halagado su narcisismo básico. Entonces el gran planteo respecto del trabajo es: ¿qué gratificación me da?, y además, ¿qué imagen mía da ante la sociedad?

¿Por qué este tipo de crisis se hizo más generalizada en las últimas décadas del milenio pasado?

Antes, un ejecutivo, que era un empresario, o era el jefe, o el director, o el dueño de una empresa que tenía una larga trayectoria (a veces familiar), que era como un padre para sus empleados, tenía, además de la ganancia material, una imagen que le daba un sostén psicológico. Ahora, con las multinacionales, que tienen personas con alta calificación profesional, pero son parte de una maquinaria enorme, donde no obtienen la gratificación del respeto de la comunidad a la cual manejan, la única satisfacción es la que proviene del dinero. Necesitan entonces comprar y comprar, para compensar la falta de reconocimiento público. Las empresas japonesas –creo, no lo vi porque hasta allí no llegué–, son distintas en ese sentido. Tienen una organización más tradicional. El que trabaja en la empresa, forma parte de ella y participa de su prestigio.

¿Cuál sería un perfil aproximado de un ejecutivo en el modelo actual?

Basta ver los aviso de pedidos de personal de ese nivel. Un ejecutivo tiene que ser, en la empresa actual, "joven agresivo, con ambición", y faltaría que dijera "despiadado". Dan una imagen de un psicópata peligroso. Esto ya hace una preselección. Así, la gente más sensible, humanitaria, depresiva, no califica. Y sí lo hace la gente que se centra más en la acción y en la mística de la ganancia (porque de alguna manera también es una mística). Además, este tipo de cualidades son incentivadas en los jóvenes ya que, por lo visto, son cualidades solicitadas y que proporcionan ventajas en el terreno laboral.

¿Cómo es que suele caer en una crisis un individuo que es envidiado por su poder, por sus bienes, por su posición?

Al ejecutivo, por un lado, se le puede envidiar sus logros materiales. Pero, por otro, tiene un lado débil, que es el de la angustia existencial. Es una de la angustias más profundas del hombre. Tiene que ver con el amor, con el reconocimiento del otro, con que el otro lo mire, lo acepte y lo valore. Cuando el ejecutivo que ha juntado muchos miles de dólares se queda solo y toma un billete de 100 dólares y lo mira a Benjamín Franklin para ver si lo reconoce, se da cuenta de que el gordito lo mira de costado y sobrador. Lo cual no es de mucha ayuda en una depresión existencial, y es entonces donde se viene a pique su seguridad en el mundo.

¿Y entonces qué puede pasar?

Y, allí es donde puede caer en manos de algún psicoanalista deshonesto que le saca mucho dinero, y lo engaña convenciéndolo de que el sexo y el dinero son las dos cosas que le dan sentido a la vida.

Llegamos a un tema crucial: los humoristas suelen bromear a menudo con la cuestión de la vida sexual del ejecutivo, sobre todo con las quejas de sus esposas respecto de la escasa atención que reciben.

El sexo es muy importante, pero no con su esposa. Porque en general, la “bruja” le sirve sólo para ascender, le sirve de escalera para conseguir el dinero que le permitirá obtener a todas las mujeres glamorosas y jóvenes que andan por allí revoloteando a su vera, atraídas por ese dinero. La familia es su fachada, la imagen para vender. Pero el sexo está en lo trasgresor, en las otras. Y si aparece alguna que se enamora de verdad, ella pierde. A menos que por algún costado humano que todavía no tiene aniquilado, él también se enamore, y entonces allí sí pierde él. Pierde su familia, su situación en la empresa y su imagen se deterioran, y puede perder lo que logró.

¿Cómo suele manejar sus relaciones interpersonales dentro del trabajo?

En su relación con sus subordinados, el ejecutivo no tiene que ser brutal, porque ya no se usa. Tiene que practicar una seducción amable, pero despiadada en el fondo, en la que lo convence de que obligarlo a trabajar 16 horas diarias es una manera de ayudarlo a triunfar en la vida.

¿Y cómo termina, en general, o se resuelve, una crisis?

Cuando llega a la crisis en la que entra en conflicto con su vida actual, es porque ya se comió todas las zanahorias que él mismo se había fabricado y necesita otras. Que a veces no son de la misma naturaleza. Pasa de la necesidad de poseer objetos a la de poseer conocimientos, amor, o sentimientos nuevos o postergados. Siempre detrás de un ejecutivo triunfante está la posibilidad de un converso. Muchas veces le sucede al ejecutivo exitoso que, de pronto, un día, hace un insight y se encuentra con que no le gusta lo que es o lo que tiene o lo que hace. El surgimiento de un sentimiento de amor hacia la gente, o una necesidad repentina de amor, pueden producir un vuelco. Pensemos que su posición no es fácil. Como todo el que tiene dinero, está siempre en la duda espantosa: "¿Me quieren a mí por mí, o por mi dinero?". Lo cual es también una desgracia.

Supongamos que produce el giro positivo necesario. ¿Puede seguir en su función de antes sin conflictos paralizadores, o destructores?

Puede, entonces, generar un cambio en su conducta, humanizándose y sensibilizándose, sin que esto sea incompatible con su condición general. No tiene que dejar de ser lo que es. De hecho, muchas empresas se humanizan cambiando su concepción, modificando su actitud respecto de sus empleados o de sus consumidores, pero hasta cierto punto. No olvidemos que el empresario, o el ejecutivo, no tienen absoluta independencia en este sentido. Están presos de una maquinaria ideológica, que se llama "las multinacionales", en las que su función es lograr el máximo beneficio aunque para ello deba transgredir cualquier código moral. Si no lo hace, se considera que bajó su rendimiento y puede ser despedido o rebajado de posición. Sobre todo porque siempre hay otros atrás que prometen cumplir mejor la función que él. Las multinacionales suelen ser instituciones muy abstractas, a las cuales les interesa sólo la mayor ganancia, y no registran que cuanto mayor sea su beneficio, más niños mueren de hambre en el mundo, por ejemplo. Por supuesto, son muy fuertes, y el ejecutivo no es dueño de cambiar las cosas porque ni bien se le caiga una lágrima, la va a pisar, va a resbalar y va a caer, empujado por los que vienen de atrás, tratando de ocupar su lugar.

¿Hay algún mensaje de esperanza que pueda dejarnos acerca de ésto?

Creo que el ser humano en algún momento alcanzará el equilibrio que le permita lucrar sin explotar, mandar sin someter, ser eficiente y al mismo tiempo solidario. Posiblemente eso llegue el día en que pueda comprobar que de ello obtendrá más beneficio (moral, afectivo, social y de identificación positiva).

¿Cómo podemos introducirnos en la cuestión del trabajo desde la psicología?

Freud decía que la familia y el trabajo son los dos pilares de la existencia y del desarrollo de la vida. O sea que el amor y el trabajo son las dos tareas que permiten desarrollar la vida en un sentido positivo. Por lo tanto, el trabajo debe ser un trabajo que personalice. Ya sea a un ejecutivo o a un peón de granja. Y cuanto más agradable le sea el trabajo, más rendirá en él. Es decir, cuanto más sirva ese rol profesional para consolidar su identidad, mejor lo desempeñará. Porque una parte importante de la identidad es lo que yo hago: soy colectivero, o carnicero, o ingeniero. Eso es lo que me sostiene y me recorta del resto. También me da una pertenencia a una corporación. Entonces me ayuda a explicar qué soy en la vida, respecto de los demás, y cuál es mi destino. Por eso es importante que el trabajo tenga una capacidad de individuación, de brindar una identidad.

¿Cómo se articula la cuestión del dinero con el trabajo?

Los trabajos que brindan un alto nivel de gratificación son los peor pagados, porque ya se pagan con la gratificación. Por ejemplo, un médico gana muy poco en un hospital, pero su tarea es altruista y esto le da un sentido a su vida y también le da prestigio. En cambio, un trabajo con el mismo esfuerzo, pero alienante, o rutinario, hay que pagarlo mucho más.

¿Podría aclararnos un poco más el concepto de identidad?

Identidad es lo que uno es. Uno es hombre, morocho, gordo, de origen italiano, que vive en Lanús y que, fundamentalmente, es colectivero. Además es padre, es esposo de, es el hijo de. Es decir, está inserto en una trama que lo sostiene. Por eso, frente al exilio, o a una gran pérdida, o al desempleo, siente que pierde identidad. No sabe cómo organizar el proyecto de vida.

¿Qué sucede en el caso de los ejecutivos que construyen su vida centrada en sus logros laborales-profesionales?

En algunos casos (no en todos, no hagamos generalizaciones odiosas) han diseñado un gran proyecto de vida, muy ambicioso a veces. Y luego de recibirse trabajan mucho, consiguen el departamento, el chalet en el country, una esposa, una amante, y todo eso. Pero cuando tienen todo lo que habían proyectado tener, en muchos casos, se les produce lo que se conoce como la “crisis de la mitad de la vida”. Que básicamente es una crisis existencial. Y que, también, en muchos casos, se supera cuando se pueden rescatar las fantasías adolescentes, aquellas que quedaron sin realizar, que casualmente no son las que se refieren a logros materiales. Más bien son las que se refieren a ser útiles a los demás, tener actitudes solidarias, pensar en el arte, o en la trascendencia o realizar estudios que fueron postergados por poco rentables, pero que constituían su verdadera vocación.

¿Por qué, en muchos casos, el dinero no compensa al punto de que se produce la crisis, con su consiguiente desequilibrio familiar, social, y personal?

El trabajo debe ser un valor en sí mismo, no por el dinero que dé. Por ejemplo, un médico muy prestigiado socialmente puede prescindir de ciertas adquisiciones porque lo compensa el respeto que recibe de la gente. Lo que más necesitamos es el respeto de los otros. Necesitamos ser valorados, admirados. El dinero nos brinda un remedo de eso. O bien la profesión nos permite ser respetados por los otros. La Madre Teresa de Calcuta debía sentirse como millonaria, ya que tenía muy halagado su narcisismo básico. Entonces el gran planteo respecto del trabajo es: ¿qué gratificación me da?, y además, ¿qué imagen mía da ante la sociedad?

¿Por qué este tipo de crisis se hizo más generalizada en las últimas décadas del milenio pasado?

Antes, un ejecutivo, que era un empresario, o era el jefe, o el director, o el dueño de una empresa que tenía una larga trayectoria (a veces familiar), que era como un padre para sus empleados, tenía, además de la ganancia material, una imagen que le daba un sostén psicológico. Ahora, con las multinacionales, que tienen personas con alta calificación profesional, pero son parte de una maquinaria enorme, donde no obtienen la gratificación del respeto de la comunidad a la cual manejan, la única satisfacción es la que proviene del dinero. Necesitan entonces comprar y comprar, para compensar la falta de reconocimiento público. Las empresas japonesas –creo, no lo vi porque hasta allí no llegué–, son distintas en ese sentido. Tienen una organización más tradicional. El que trabaja en la empresa, forma parte de ella y participa de su prestigio.

¿Cuál sería un perfil aproximado de un ejecutivo en el modelo actual?

Basta ver los aviso de pedidos de personal de ese nivel. Un ejecutivo tiene que ser, en la empresa actual, "joven agresivo, con ambición", y faltaría que dijera "despiadado". Dan una imagen de un psicópata peligroso. Esto ya hace una preselección. Así, la gente más sensible, humanitaria, depresiva, no califica. Y sí lo hace la gente que se centra más en la acción y en la mística de la ganancia (porque de alguna manera también es una mística). Además, este tipo de cualidades son incentivadas en los jóvenes ya que, por lo visto, son cualidades solicitadas y que proporcionan ventajas en el terreno laboral.

¿Cómo es que suele caer en una crisis un individuo que es envidiado por su poder, por sus bienes, por su posición?

Al ejecutivo, por un lado, se le puede envidiar sus logros materiales. Pero, por otro, tiene un lado débil, que es el de la angustia existencial. Es una de la angustias más profundas del hombre. Tiene que ver con el amor, con el reconocimiento del otro, con que el otro lo mire, lo acepte y lo valore. Cuando el ejecutivo que ha juntado muchos miles de dólares se queda solo y toma un billete de 100 dólares y lo mira a Benjamín Franklin para ver si lo reconoce, se da cuenta de que el gordito lo mira de costado y sobrador. Lo cual no es de mucha ayuda en una depresión existencial, y es entonces donde se viene a pique su seguridad en el mundo.

¿Y entonces qué puede pasar?

Y, allí es donde puede caer en manos de algún psicoanalista deshonesto que le saca mucho dinero, y lo engaña convenciéndolo de que el sexo y el dinero son las dos cosas que le dan sentido a la vida.

Llegamos a un tema crucial: los humoristas suelen bromear a menudo con la cuestión de la vida sexual del ejecutivo, sobre todo con las quejas de sus esposas respecto de la escasa atención que reciben.

El sexo es muy importante, pero no con su esposa. Porque en general, la “bruja” le sirve sólo para ascender, le sirve de escalera para conseguir el dinero que le permitirá obtener a todas las mujeres glamorosas y jóvenes que andan por allí revoloteando a su vera, atraídas por ese dinero. La familia es su fachada, la imagen para vender. Pero el sexo está en lo trasgresor, en las otras. Y si aparece alguna que se enamora de verdad, ella pierde. A menos que por algún costado humano que todavía no tiene aniquilado, él también se enamore, y entonces allí sí pierde él. Pierde su familia, su situación en la empresa y su imagen se deterioran, y puede perder lo que logró.

¿Cómo suele manejar sus relaciones interpersonales dentro del trabajo?

En su relación con sus subordinados, el ejecutivo no tiene que ser brutal, porque ya no se usa. Tiene que practicar una seducción amable, pero despiadada en el fondo, en la que lo convence de que obligarlo a trabajar 16 horas diarias es una manera de ayudarlo a triunfar en la vida.

¿Y cómo termina, en general, o se resuelve, una crisis?

Cuando llega a la crisis en la que entra en conflicto con su vida actual, es porque ya se comió todas las zanahorias que él mismo se había fabricado y necesita otras. Que a veces no son de la misma naturaleza. Pasa de la necesidad de poseer objetos a la de poseer conocimientos, amor, o sentimientos nuevos o postergados. Siempre detrás de un ejecutivo triunfante está la posibilidad de un converso. Muchas veces le sucede al ejecutivo exitoso que, de pronto, un día, hace un insight y se encuentra con que no le gusta lo que es o lo que tiene o lo que hace. El surgimiento de un sentimiento de amor hacia la gente, o una necesidad repentina de amor, pueden producir un vuelco. Pensemos que su posición no es fácil. Como todo el que tiene dinero, está siempre en la duda espantosa: "¿Me quieren a mí por mí, o por mi dinero?". Lo cual es también una desgracia.

Supongamos que produce el giro positivo necesario. ¿Puede seguir en su función de antes sin conflictos paralizadores, o destructores?

Puede, entonces, generar un cambio en su conducta, humanizándose y sensibilizándose, sin que esto sea incompatible con su condición general. No tiene que dejar de ser lo que es. De hecho, muchas empresas se humanizan cambiando su concepción, modificando su actitud respecto de sus empleados o de sus consumidores, pero hasta cierto punto. No olvidemos que el empresario, o el ejecutivo, no tienen absoluta independencia en este sentido. Están presos de una maquinaria ideológica, que se llama "las multinacionales", en las que su función es lograr el máximo beneficio aunque para ello deba transgredir cualquier código moral. Si no lo hace, se considera que bajó su rendimiento y puede ser despedido o rebajado de posición. Sobre todo porque siempre hay otros atrás que prometen cumplir mejor la función que él. Las multinacionales suelen ser instituciones muy abstractas, a las cuales les interesa sólo la mayor ganancia, y no registran que cuanto mayor sea su beneficio, más niños mueren de hambre en el mundo, por ejemplo. Por supuesto, son muy fuertes, y el ejecutivo no es dueño de cambiar las cosas porque ni bien se le caiga una lágrima, la va a pisar, va a resbalar y va a caer, empujado por los que vienen de atrás, tratando de ocupar su lugar.

¿Hay algún mensaje de esperanza que pueda dejarnos acerca de ésto?

Creo que el ser humano en algún momento alcanzará el equilibrio que le permita lucrar sin explotar, mandar sin someter, ser eficiente y al mismo tiempo solidario. Posiblemente eso llegue el día en que pueda comprobar que de ello obtendrá más beneficio (moral, afectivo, social y de identificación positiva).