lunes, 21 de mayo de 2007

NADA CAMBIA EN LOS INTERNADOS DE MENORES. Los más vulnerables para la mano de obra del delito.

Horacio Verbitsky

El gobierno de Carlos Rückauf solicitó la renuncia del Subsecretario del Consejo Provincial del Menor Roberto Miguel Saredi, quien había enviado una inspección al hogar terapéutico Jesús de Nazareth y, al conocer sus escalofriantes resultados, resuelto que cesaran de derivarse chicos a ese “sitio de reclusión y de castigo”, con alambradas perimetrales de púas, celdas de penitencia y guardias de seguridad. La suspensión de internaciones allí fue dispuesta el 9 de mayo por Saredi, quien era Subsecretario de Asistencia y Tutela del Menor. El 15 de mayo, el presidente del Consejo, Daniel Bolinaga, le solicitó la renuncia. El texto firmado por Saredi menciona diferencias ideológicas sobre si en el contacto con las instituciones asistenciales “deben privilegiarse o no relaciones con determinados sectores de la sociedad”. Saredi también había formulado una denuncia penal por tráfico de drogas contra el sector Enfermería del Departamento de Ubicación de Causas Penales de la Dirección de Registro, Evaluación y Ubicación del Consejo Provincial. Al día siguiente de su alejamiento, el obispo Emilio Ogñénovich visitó a Bolinaga, en compañía del director de Jesús de Nazareth, Edgardo Abrey, y del secretario del juzgado de menores de Mercedes, Horacio Chiminelli, para solicitar que se levantara la veda a su Comunidad. Por cada chico internado en condiciones infrahumanas, la Comunidad Terapéutica percibe hasta 1500 pesos mensuales, aparte de los subsidios extraordinarios que también le paga el gobierno bonaerense. El 3 de febrero de este año, Abrey y Chiminelli, habían interrumpido en forma arbitraria la visita de inspección del Consejo del Menor, que constató las condiciones inaceptables de alojamiento de los chicos. El gobernador Carlos Rückauf, quien desde que asumió no responde a las intimaciones de la Suprema Corte de Justicia sobre el escándalo de las torturas a niños en comisarías e institutos asistenciales de la provincia, ya había protestado por la inspección a Jesús de Nazareth, donde un niño fue violado ante las burlas de sus autoridades. Ogñénovich fue protagonista de un corto publicitario en favor de Rückauf durante la campaña proselitista de 1999, por su presunta “defensa de la vida”. Ogñénovich también pretende el apartamiento de la Secretaria de Patronato de la Suprema Corte provincial, Estela Testoni, y del Asesor de Menores de San Isidro, Carlos Bigalli, y la promoción de Chiminelli, de secretario a juez de menores. Bigalli es el funcionario que recogió las denuncias de los chicos maltratados, Testoni quien refrendó el pedido de la Suprema Corte al Poder Ejecutivo provincial de que tomara medidas para hacer cesar esa situación y Chiminelli quien trató de impedir la inspección.

Tortura y violación

La suspensión de la internación de niños y adolescentes con causa asistencial en la Comunidad regida por Ogñénovich, fue dispuesta por el Subsecretario de Asistencia y Tutela Saredi el 9 de mayo, en el expediente 2146-2.888/00, caratulado “E/Información del diario Página/12 por presuntas torturas, apremios ilegales y otros delitos a menores alojados en comisarías y en la Comunidad Terapéutica Jesús de Nazareth”. Causa asistencial es el eufemismo que se utiliza para referirse a los chicos cuya internación es ordenada por un juez con el presunto propósito de protegerlos de una situación de “peligro material o moral”, pero que no han sido autores de ningún delito. Las anacrónicas leyes de menores, de 1919 y de 1980, permiten a los jueces disponer la privación de la libertad de los chicos con la más absoluta discrecionalidad. Por ejemplo, no es ilegal recluir en un instituto durante diez años a un chico que ha sido víctima de una violación, ni devolver a sus padres a otro que la ha cometido. El obispado de Luján-Mercedes depende de modo directo del Papa, por gestión del ex embajador argentino ante el Vaticano, Esteban Caselli, a quien Rückauf designó secretario general de la gobernación. Antes del despido, Caselli citó en la gobernación a Saredi, le recordó que la Iglesia tenía 2000 años de antigüedad y lo instó a colaborar con Bolinaga. Ninguna de las disposiciones del funcionario cesante hacía referencia alguna a la Iglesia, y se limitaba a constatar las atrocidades ocurridas en la Comunidad Terapéutica Jesús de Nazareth, de las que ni siquiera responsabilizaba al Arzobispo. Saredi presidió el Partido Justicialista de Trenque Lauquen de 1995 a 1999. En 1997 Duhalde lo designó Director Provincial del Consejo del Menor. Luego de ganar las elecciones internas de su partido en Trenque Lauquen, ocupó el vigésimo puesto en la lista de candidatos a diputados nacionales. No resultó electo y el 14 de enero asumió como Subsecretario del Consejo del Menor. Apenas cuatro meses después fue separado del cargo.
La Comunidad Terapéutica dependía del arzobispado de Luján-Mercedes, que hasta el mes pasado estuvo a cargo de Ogñénovich, pero al aproximarse su jubilación quedó a cargo de una flamante Asociación Civil “Arzobispo Monseñor Ogñénovich”, que preside Julio Forastieri. Los medios de prensa de la zona del arzobispado sostienen que Forastieri apareció al frente de la Asociación Civil recién luego de las denuncias. Hace dos años Ogñénovich desmintió en conferencia de prensa que Forastieri fuera su testaferro o socio en líneas de colectivos, como afirmaban diversas fuentes de Luján y Mercedes. El semanario XXII informó el 4 de mayo que según los registros del Banco Central Forastieri estaba inhabilitado hasta abril de 2002, por haber librado cheques sin fondos y que sus créditos habían sido calificados por el Banco Provincia en situación 3, o con problemas.
En la publicación de este diario que cita el expediente, se reprodujo el estremecedor relato de un chico internado allí. El testimonio, del que se omitieron los nombres de la víctima y de sus victimarios, fue tomado de un expediente judicial iniciado por Bigalli. “Al llegar el empleado Equis me golpeó y me insultó. Me agarró de los pelos, me dijo: ‘Acá te van a romper el culo’ y me dejó en una celda. A los diez minutos hizo entrar a un menor que en la Comunidad es conocido como ‘violeta’, porque viola a algunos de los chicos que ingresan, con el conocimiento de los empleados. Es de gran físico y al que se resiste lo golpea. Como yo no me dejé empezamos a pelearnos. Equis miraba y se cagaba de risa. Es el que siempre me dice: ‘Vos acá no tenés derechos’. También hay un psicólogo, de apellido Zeta, que me dijo: ‘Acá nadie te da bola. Vos sos enfermo y yo psicólogo y es tu palabra contra la mía’. También me pegó porque no me quise dejar inyectar. Me inyectaron por la fuerza y me encerraron dos días en el ‘buzón’, totalmente desnudo, cagado de frío y sin colchón.” El testigo añadió que “desde que me internaron en la Comunidad sufrí maltratos, insultos y golpes por parte del personal. Me encerraron en el ‘buzón’ sin haber cometido ninguna falta. Para ir al baño tenía que golpear varios minutos antes de que me abrieran la celda. Varias veces tuve que orinar en la celda porque nadie me abrió. Después me castigaron por ello, llevándome a una celda individual”. A raíz de las reiteradas denuncias de Bigalli, la Suprema Corte de Justicia de la provincia solicitó al Consejo del Menor que inspeccionara la Comunidad Jesús de Nazareth. En cumplimiento de esa decisión del órgano que encabeza el Poder Judicial de la provincia, Saredi envió la inspección que le costó el cargo.

La confirmación

Saredi también pidió informes a otras dependencias del Consejo Provincial del Menor sobre los demás puntos de la nota de este diario citada, que refería maltratos y torturas a niños en los institutos Almafuerte, Santa María Pelletier, Leopoldo Lugones, Aráoz Alfaro, Manuel Roca y Agote, en la Dirección de Registro, Movimiento y Ubicación de Menores, y en las comisarías 1ª, 2ª, 3ª, 4ª y 5ª de Tigre; 1ª, 2ª y 3ª de San Fernando; 1ª, 2ª, 3ª y 4ª de Pilar; 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª, 8ª y 9ª de San Isidro; 1ª, 2ª, 3ª, 4ª y 5ª de Vicente López; Ciclistas de San Isidro; Morón 1º; Comando de San Isidro; Oficina de Coordinación de San Isidro; Destacamento Villa Rosa; Comando de San Fernando; Oficina de Coordinación Tigre y Brigada de Tigre.
Las respuestas recibidas hasta el momento de la remoción de Saredi confirmaron las denuncias. Dos días después de la publicación del artículo “Amados Niños”, la Dirección Provincial de Coordinación de Consejos Departamentales dijo que las circunstancias de “lesiones sufridas por los menores han sido comunicadas a los departamentos pertinentes articulándose acciones para su derivación”. Esa Dirección “trabaja en forma coordinada con los 34 juzgados de menores de la provincia, procurando evitar la permanencia de menores en comisarías”. Ante las denuncias efectuadas contra las comisarías de General Pacheco, de Tigre, y Balneario, de Vicente López, “los menores son alojados en la Comisaría de Barracas, Martínez”. No obstante, consignó que ambas comisarías habían sido refaccionadas y contaban con sanitarios en cada calabozo, agua caliente e instalaciones eléctricas monofásicas para evitar accidentes. Otro informe, fechado el 26 de abril por el Consejo Departamental San Isidro confirmó que el 11 de abril “tomamos conocimiento de una situación irregular del personal policial de la comisaría de Boulogne, en relación a apremios ilegales en el momento de la detención de menores”, que fue informada a la Dirección Provincial de Coordinación de Consejos Departamentales. Contradictoriamente, el mismo informe dijo que desde enero el trato policial a los chicos alojados en comisarías “no evidenció irregularidades, ni se constataron situaciones de malos tratos”.
En su respuesta sobre la comunidad Jesús de Nazareth, la Dirección de Control de Gestión sostuvo que los libros y registros de causas asistenciales y penales estaban actualizados pero que no se pudo constatar toda la documentación por ausencia del secretario de la Comunidad; que la prestación de psiquiatría infantil era “de calidad regular con escasa organización y carente de sistematización” y que algunos informes de ingresos, de evolución semanal y mensual estaban incompletos y no consignaban “los registros por los profesionales de las distintas áreas”. También consignó que como forma de castigo se suprimen la actividad terapéutica y los talleres; los chicos se declaran disconformes por la comida, la distancia que los separa de sus familias y el baño diario sin agua caliente. En la Comunidad regida por Ogñénovich tampoco había un profesor de gimnasia ni constaba “la planificación terapéutica con objetivos, metodología y estrategias a seguir”, no había registro de entrevistas con familiares de los chicos. Según la auditoría médica la evaluación de ingreso, controles periódicos e interconsultas también “es de regular calidad, carente de toda sistematización u organización”. Además “se ha constatado que las condiciones de higiene y limpieza de la cocina no son las mínimas exigibles, debiendo realizarse urgentes cambios en esta área, los cuales ya fueron señalados en dos auditorías previas”. El estado edilicio de la Comunidad Cerrada fue considerado “bastante deficitario para la función de albergar menores bajo tratamiento terapéutico”. Con un hermético eufemismo que impide entender a qué se refiere, la respuesta a la consulta de Saredi afirma que “debe reverse la particular situación de convivencia de estos menores en proceso de reintegración social”.

Una campaña política

En una declaración al diario El Nuevo Cronista, de Luján, el director de la Comunidad Terapéutica, Edgardo Abrey, sostuvo que las investigaciones judiciales y periodísticas formaban parte de “una campaña política contra la figura de Emilio Ogñénovich. Esta campaña se debe a que monseñor Emilio hizo denuncias sobre gente de minoridad y contra gente que hoy ocupa la Secretaría de Adicciones de la provincia de Buenos Aires, que no podían ocupar cargos porque tenían antecedentes penales”. Según el periodista Mariano Pérez, Abrey se refería al Secretario de Adicciones Alberto Yaría, designado por el ex gobernador Eduardo Duhalde y confirmado por Rückauf, “quien también posee una clínica de recuperación de adictos que estaría siendo investigada por la Justicia ante la denuncia de detección de malos tratos contra los internos”. La nota de El Nuevo Cronista también revela la injerencia de Ogñénovich en la Justicia provincial: “‘En esas denuncias que se hicieron fue tocado alguien que iba a venir como juez de menores a Mercedes. Estaba primero en la lista de candidatos, lugar que había conseguido por contactos políticos, pero Emilio dijo que no a ese nombramiento’, continuó diciendo Abrey. Con una simple postura el arzobispo Ogñénovich pido revocar el nombramiento de un juez”. El diario informa que Chiminelli es el candidato de Ogñénovich, quien lo invitó a participar en la fiesta de asunción de su sucesor en el arzobispado, Rubén Di Monte.

Suministro de drogas

De las denuncias de los chicos recogidas por el Asesor Bigalli se desprende que la práctica habitual en los institutos de menores es drogar a los chicos para que no molesten. Por ejemplo, uno de los testimonios dice: “Como no me sentía bien pedí atención médica gritando y golpeando la puerta. Entonces me sacaron el colchón. Cuando lo pedí de nuevo porque no me sentía bien me inyectaron y a los pocos minutos me quedé dormido. Todas las mañanas, tardes y noches nos dan un polvo blanco para dormir y si nos negamos nos ponen pichicatas”. Otro testimonio sostiene que los guardias “nos vendían drogas a cambio del dinero que nos dejaban nuestros familiares o de ropa”. El 30 de marzo el Subsecretario Saredi solicitó una auditoría integral de la Dirección de Registro, Evaluación y Ubicación de menores. Al auditar el sector de Enfermería, las funcionarias María Cecilia López, Marta Solsona, María Laura Olgado y Marcela Agusti comprobaron que en los primeros cien días del gobierno de Rückauf, había notables diferencias entre la cantidad de drogas estupefacientes o psicotrópicas adquiridas a los proveedores registrados y el stock inventariado. Tampoco existía un libro de control de existencias y en el libro médico no se anotaban los medicamentos suministrados a los chicos los fines de semana. También verificaron la existencia de partidas vencidas de medicamentos psicoactivos como Valium, Akineton y Gardenal. El 14 de abril el Director de Asuntos Legales, Carlos Zorraindo, dictaminó que correspondía instruir un sumario administrativo y, por tratarse de drogas que pueden “producir dependencia física o psíquica en los términos del artículo 77 del Código Penal” [sobre estupefacientes], formular denuncia penal por los delitos tipificados en los artículos 5 inciso e) y 11, inciso d) de la ley 23.737, en concurso material con el artículo 248 del Código Penal. El 19 de abril, Saredi presentó la denuncia en el juzgado federal Nº 1 de La Plata, por los delitos mencionados en el dictamen, es decir suministro de drogas, reprimido con prisión de 4 a 15 años, que se incrementa de 4 a 20 si el autor fuera un funcionario público encargado de la guarda de presos, lo cual además constituiría un abuso de autoridad. Es decir, delitos no excarcelables. Un mes después el denunciante fue eyectado de su cargo.






domingo, 20 de mayo de 2007

Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea de EEUU: No apto para aficionados


Rosa Miriam Elizalde
2007-05-19
Intervención en las Jornadas Internacionales “El derecho ciudadano a informar y estar informados”, organizado por Telesur del 18 al 20 de mayo de 2007

El 2 de noviembre de 2006 los medios estadounidenses dieron cuenta, con suma discreción, de unas frases protocolares para bendecir, oficialmente, el nacimiento del Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea Norteamericana.
En la sede del Pentágono en Virginia, el general de tres estrellas Robert J. Elder, experto en tecnología avanzada de la ex Unión Soviética y con más horas de vuelo en el espionaje electrónico que en el aire, fue presentado como el Comandante en Jefe de esta nueva fuerza que marca un hito en la historia militar. Por primera vez, se incorpora a las armas ya tradicionales –el aire, el mar y la tierra- un cuarto cuerpo estratégico, que reacomoda las tácticas de guerra en este mundo cada vez más global. Su misión, repetida una y otra vez en ese discurso de iniciación mediática, es: “Alcance mundial, vigilancia mundial, poderío mundial.”
En aquella ceremonia ritual, los generales del Pentágono sencillamente levantaron el velo de la aterradora barricada tecnológica que han estado construyendo desde hace diez años para tomar por asalto la Internet, encrucijada en la que se va a dirimir –y ya está ocurriendo- toda la vida económica, social, política y militar del planeta.
“Hasta hoy –dijo el General Elder- hemos estado a la defensiva. El cambio cultural es que pasamos a la ofensiva y vamos a tratar al ciberespacio como un ámbito de combate (…).” También, amenazó: “Vamos a desarrollar, junto con las universidades, guerreros ciberespaciales que sean capaces de reaccionar ante cualquier amenaza las 24 horas del día, durante los siete días de la semana...”. Para que no quedara ninguna duda de la gravedad de la orden del Pentágono, el Teniente General Elder añadió: “en este ámbito, al igual que en cualquier escenario de guerra, no hay lugar para aficionados.”[1]

TODOS SOMOS TERRORISTAS

Quiero llamar la atención sobre esa frase: “no hay lugar para aficionados”, que es igual a decir “no hay lugar para nosotros”, la mayoría de los usuarios de la Red que apenas tenemos idea de qué procesos tecnológicos tienen lugar cuando mandamos un correo electrónico o navegamos en la web, y que no somos conscientes de que la Internet está y estará “invisible” pero omnipresente -como la electricidad- en todos los procesos esenciales de nuestras vidas.
Detrás de la reorganización del Ejército norteamericano está la decisión política de mantener no sólo el control de este espacio, la supremacía técnica y la vigilancia extrema de todos los que interactúen en él - potenciales terroristas mientras no demuestren lo contrario-, sino la arquitectura global de lo que ellos han decidido que será la sociedad del futuro.
La creación del Ejército para el Ciberespacio no es el comienzo, sino el punto final, la pata de la mesa que faltaba, en esa arquitectura. El Pentágono tiene la función de ser el policía encargado de identificar y asesinar, literal o digitalmente dentro y fuera de los Estados Unidos, las manifestaciones de resistencia o de alternativa política, tecnológica, económica y militar al orden que ellos han diseñado para nosotros. Los Estados Unidos son la primera ciberpotencia. Controlan las innovaciones tecnológicas, las industrias digitales, los proyectos (materiales e inmateriales) de todo tipo. Sus legislaciones al respecto están siendo clonadas de un país a otro. Toda la plataforma para los grandes cambios históricos, asociados a las llamadas tecnologías del acceso y la revolución de la nueva economía, la han ido imponiendo al mundo sin pedirle permiso a nadie, y frente a ese modelo instituido arbitraria y deslealmente solo ha habido tímidas y descoordinadas reacciones de los movimientos sociales.
En este ámbito, el obsesivo interés del gobierno de los Estados Unidos, agenciero de las grandes multinacionales de las telecomunicaciones, va mucho más allá del control de nuestras mentes, aunque, por supuesto, es un objetivo de primer orden convertir en una “tubería” privada que fluya en un solo sentido el espacio de comunicación más participativo que jamás haya tenido la humanidad.
Pero no es esta la única preocupación que tienen. Ignacio Ramonet ha dicho con razón que el dueño de la flota digital será quien controle el comercio y el dinero del mundo, como sucedía durante los siglos XVII al XVIII con la Flota de Indias. Y quien controle estas tecnologías, también conservará la supremacía militar. Pero el superpoderoso sistema de guerra norteamericano, que se sostiene en las técnicas de la comunicación y de la información, puede ser sensible a las acciones de guerra asimétrica, una lección que aprendieron en Vietnam y que les está dando infinitos dolores de cabeza en Iraq. Los misiles, los aviones, los helicópteros, las bombas “inteligentes” se desplazan simultáneamente por pistas digitales y aéreas, y el espacio cibernético puede ser tan o más vulnerable a las emboscadas que los caminos tangibles. “No hay lugar para aficionados”, esa frase soberbia del General Elder, tiene un significado añadido: la decisión de los Estados Unidos de convertir en asunto de seguridad nacional el desarrollo y uso de las tecnologías digitales más avanzas.
¿Cuál es la táctica inmediata que ha seguido el complejo militar-industrial norteamericano para impedir que la Internet sea un tesoro público y se convierta en una autopista privada, anclada a sus intereses hegemónicos? Los propios militares nos lo dicen. En un artículo publicado por la revista Military Review en el número de septiembre-octubre de 2003[2], dos oficiales que estudiaron a fondo la guerra cibernética palestino-israelí, develan un fragmento de un documento elaborado por el Pentágono sobre Seguridad Nacional e Internet[3]. Allí se definen las “cuatro necesidades en la política nacional e internacional de los Estados Unidos”, en torno a este tema:

Decidir quién proporcionará la seguridad en la Red –es decir, quién es el dueño.
Proporcionar respuestas legales al rápido crecimiento horizontal de la Red –es decir, una Ley Patriota universal.
Poner en vigencia responsabilidades legales para quienes creen incidentes no deseados –es decir, la represión.
Detener la proliferación de armas y tecnologías cibernéticas no deseadas –es decir, códigos cerrados a la mirada ajena y autopistas exclusivas para la poderosa elite norteamericana.
La argumentación que ofrece el Pentágono a estas “cuatro necesidades” es un manual de ciberterrorismo mundial ilustrado, en el que no podemos detenernos en este análisis por falta de tiempo. Quiero llamar atención al menos en un aspecto: desde hace algo más de diez años, mucho antes del 11 de Septiembre que ha servido en bandeja de plata el pretexto para esta ofensiva, los Estados Unidos han venido trabajando para crear dos canales que propicien el ordenamiento de la Red según sus intereses estratégicos. Uno, el legal, que intenta aprobar normativas nacionales e internacionales que les permitan espiar, intervenir servidores y páginas web y sancionar a los “terroristas” cibernéticos. (Si están al tanto de las noticias habrán visto los acuerdos entre Estados Unidos y la Unión Europea para la retención de datos y el impulso a legislaciones sobre un tipo de sociedad de la información.)
Y un segundo canal, en el que ilegalmente operan con avanzadas armas de guerra –las llamadas eufemísticamente de “minería de datos” y de “reconocimiento”-, para someternos a extrema vigilancia y para desactivar sitios web en una operación ofensiva que han denominado “política de eliminación de información virtual que pueda ser útil al enemigo”[4].
En un artículo publicado el 28 de marzo pasado por el USA Today[5] con el alarmante título de “Comando prepara ataques a sitios web terroristas”, se afirma que “los documentos contractuales del Pentágono muestran que el Ejército solicitó a las compañías (comerciales) desarrollar un espectro completo de técnicas para atacar redes informáticas. Según muestran los documentos, este programa, dirigido por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, prevé gastar 40 millones de dólares en 4 años.”
Tanto el Pentágono como las agencias de seguridad norteamericana parten del presupuesto de que todos somos sospechosos de ejercer el terrorismo, incluso si demostramos lo contrario. Y digo esto con premeditación. El Washington Post publicó el pasado 25 de marzo[6], que la famosa Base de Datos de Identidad de los Terroristas (TIDE por sus siglas en inglés), creada a partir del 11 de Septiembre con la integración de todas las agencias de Inteligencia del país, incorpora diariamente un promedio de 1200 nombres de ciudadanos nacionales y extranjeros. Ahí van a parar todos los registros inimaginables, desde itinerarios de vuelos hasta cuentas de restaurantes, resultados académicos e identificaciones personales en los chats de internet. El TIDE tiene un solo defecto: después que ingresa el nombre allí es prácticamente imposible borrarlo del sistema, por la compleja maraña de permisos que se necesitan para eliminar un expediente ya iniciado. “La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés) –dice la autora del artículo del Washington Post, Karen de Young- reportó que en el 2005, por ejemplo, solo fueron borrados 31 nombres.”
Gracias a este segundo canal ilícito operan las variantes mejoradas del sistema Carnivore para el espionaje telemático –la versión europea se conoce como OSEMINTI y la han producido Francia, Italia y España a un costo de 2 000 millones de dólares[7]. Y también, navegan las nuevas terminologías y etiquetas que criminalizan los movimientos sociales y facilitan el terreno a la intervención legal e ilegal. La caricatura del nuevo terrorista tiene ahora un AKM en la mano derecha y una laptop, en la izquierda, y se dedica con especial ahínco a la “Guerra Santa Tecnológica”[8], tal como la definió el Observador del Terrorismo de la Fundación Jamestown. En esa guerra, afirman los expertos del Pentágono, se enfrentan los “guerreros ciberespaciales”[9] del General Elder contra “piratas”, “cibervigilantes”, “terroristas”, “estados hostiles”[10] e “individuos moderados radicalizados”[11].
No faltan, incluso, los expertos que vaticinan terroríficos escenarios controlados por los “enemigos cibernéticos”. En una especie de Harry Potter para adultos, el ministerio de la Defensa de Gran Bretaña publicó un informe de su Centro de Desarrollo, Conceptos y Doctrinas[12], en el que augura que los ciberterroristas serán capaces de crear chips que podrían implantarse en el cerebro humano, bombas de impulso electromagnéticas y otros diabólicos artefactos.
“En el 2035 –afirma el almirante Chris Parry, jefe del Centro- estarán disponibles armas de pulso electromagnético, capaces de destruir los sistemas de comunicación de una zona o de inutilizar centros neurológicos de comunicación o negocios… Se utilizarán armas de neutrones que matan sin destruir infraestructuras, que podrían ser usadas en limpiezas étnicas. Armas que permitirán ver a través de las paredes, y otras biológicas, radiológicas y nucleares altamente letales.”
Lo que no suelen admitir estos expertos es que los únicos que tienen la capacidad para crear ese tipo de artilugio de guerra y dirigir ataques en gran escala en la red, son los dueños de las tecnologías y los que controlan las investigaciones en las universidades y en los laboratorios militares. Como reconoció Ahmed Mücahid Ören, el coordinador del debate sobre ciberseguiridad de la Conferencia Mundial sobre Seguridad, convocada por la Unión Europea a fines de febrero de este año: “Un gran ataque electrónico requiere mucho tiempo, mucha información y muchísimo dinero.” [13]

OBSERVATORIO REGIONAL DE LA INTERNET

Desgraciadamente, estamos totalmente indefensos y enajenados de la guerra que ya nos hacen. Existe abundante información útil, pero está fragmentada y dispersa, mientras la izquierda sigue gravitando en dos corrientes igualmente engañosas y en cierto modo suicidas.
La primera corriente cree que la Internet es una panacea en la que se disiparán sus históricos problemas de expresión y articulación internacional. La segunda tendencia, absolutamente paranoica, suele mirar a la Red a distancia y con terror, y está convencida de que es un ámbito poblado de abismos y monstruos de siete cabezas como en el Gran Océano de las crónicas precolombinas.
Ambas corrientes nos dejan a merced de las decisiones y los zafarranchos de combate del Pentágono y sus filiales en Europa, y hay que reconocer que han logrado avanzar en sus estrategias de dominación en la web. No es casual que desde el 2003 no ha habido otras reacciones de la magnitud que vimos en los días previos al inicio de la intervención militar en Iraq, protesta que se hizo sentir de manera simultánea y organizada en cientos de ciudades del mundo con la ayuda indiscutible de la Internet.
Como mismo no podemos existir sin la tierra, sin el aire y sin el mar por más que otros nos hagan la guerra para arrebatarnos esos ámbitos de vida, es un asunto de elemental sobrevivencia defender el espacio cibernético sin el que no hay manera de construir el futuro de nuestra especie.
La ciberguerra terrorista que han declarado los Estados Unidos da por sentado dos miedos: uno al terrorismo en sí mismo y otro, a las tecnologías. Por tanto hay que apropiarse de estas técnicas; hay que diseñar nuestras propias estrategias; tenemos que monitorear también 24 horas al día si es posible la Red y sugerir alternativas frente a las agresiones del Comando Ciberespacial; urge identificar todos los resquicios legales que nos permitan hacerle frente a sus arremetidas, y sobre todo, debemos ayudar a construir, de un modo menos empírico, nuestras comunidades virtuales.
Asociado al Observatorio Global de los Medios, a la Red de Redes En Defensa de la Humanidad o otra institución que pueda apoyarlo, creo que debemos pensar seriamente y con urgencia en la posibilidad de tener un Observatorio Regional de la Internet que sistematice la recopilación de datos, que filtre la información y profundice en el conocimiento de la evolución y las tendencias de la Internet con una intencionalidad política, y por supuesto, que enlace a los movimientos, instituciones de gobierno e investigadores que directa o indirectamente evalúan los sistemas digitales, la comunicación y los movimientos sociales y políticos que se articulan a través de la Internet. Necesitamos información para dar la batalla legal frente a las ilegalidades y a las normas supuestamente legales que nos imponen. Y para denunciar, permanentemente, las violaciones y los atropellos.

Compañeros,

ignorar esta guerra no detendrá a los profesionales que comanda el general Elder. Todo lo contrario. Ahora mismo, en este mismo instante, nos están apuntando al cerebro y al corazón. Aceptemos el reto. Meditemos cómo organizarnos y qué legítimos instrumentos están a nuestro alcance para defender a toda costa la Internet solidaria, que es el único modo de impedir que las fantasías de Orwell se instalen entre nosotros, definitivamente, como realidad.

Muchas gracias.

[1] Sara Wood, “El nuevo Comando de la Fuerza Aérea combatirá en el ciberespacio”. Servicio de Prensa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Washington, 3 de noviembre de 2006. (Nota publicada en la página del Departamento de Estado: www.state.gov
[2] Coronel Patrick D. Allen, componente de reserva del Ejército de los EE.UU., y teniente coronel Chris Demchak. “La guerra cibernética palestina-israelí”. Military Review, septiembre-octubre de 2003.
[3] Chips C. Demchak, “State Security Paths in a Digital Mass Society: New Internet Topologies and Security Institution Obligations”, Cambridge Review of International Affairs, número especial sobre la seguridad del estado y el Internet. Fecha desconocida.
[4] Declaraciones al USA Today de John Arquilla, profesor de la escuela de posgrados de la Marina. En: Jim Michaels, “Comando prepara ataques a sitios web terroristas”. USA Today, 28 de marzo de 2007
[5] Ibídem.
[6] Karen de Young, “La base de datos sobre el terrorismo se ha cuadriplicado en once años”. En: The Washington Post, 25 de marzo de 2007; A01.
[7] Mercè Molist, “El Ministerio de Defensa español trabaja en un Carnivore europeo mejorado”. El País, Espaaña, 24 de febrero de 2007
[8] Abdul Hameed Bakier, "Última novedad de la Revista Técnica Mujahid, un Manual del Entrenamiento para Jihadis". Foundation Jamestown, 5 de abril de 2007. Publicado originalmente en Terrorism Monitor, 29 de marzo de 2007. Se puede consultar en: http://jamestown.org/news_details.php?news_id=232#
[9] Sara Wood. Nota citada.
[10]Esta categorización aparece en: “El ciberespacio es el ámbito donde la Fuerza Aérea vuela y combate”, intervención del Secretario de la Fuerza Aérea Michael W. Wynne en la Conferencia de Integración del C4ISR –Comando del Ciberespacio-, celebrada en Crystal City, Virginia, el 2 de noviembre de 2006. Publicado en la página de la Fuerza Aérea norteamericana. Se puede consultar en http://www.af.mil/library/policy/november.asp
[11] Michael Chertoff, Secretario de Seguridad Nacional de EEUU, en la reunión con el Comisario de Justicia de la UE. Bruselas, 5 de abril de 2007.
[12] “Chips cerebrales, bombas electromagnéticas y peores noticias”. El País, España. 9 de abril de 2007.
[13] "El nivel de riesgo actual del ciberterrorismo es bajo, opinan expertos". Agencia EFE, 1 de marzo de 2007.

jueves, 17 de mayo de 2007

LA VIOLENCIA VS. EDUCACION

La problemática de la violencia solamente puede ceder con proyectos de inclusión a través de la educación. El nivel educativo y los índices violencia son inversamente proporcionales en todas las poblaciones urbanas Latinoaméricanas. El aumento del nivel educativo produce, estadísticamente una sensible disminución en los índices de violencia. La integración a través de la educación es entonces nuestro objetivo.

martes, 15 de mayo de 2007

El poder y la violencia Por Osvaldo Bayer



El filósofo alemán Wolfgang Sofky, en su “Tratado sobre la violencia”, nos presenta un personaje completo en su violencia, para entrar en el estudio de ella. Se trata del caballero Gilles de Rais, de una de las familias fundacionales de Francia. Fue general del ejército junto a Juana de Arco. Condecorado por su valentía, guerrero y noble, aristócrata, era admirado por su temeridad e inmensa riqueza. Cuando terminó la guerra, se dedicó a demostrar su poder a través del crimen, pero por otras vías. Asesinó por lo menos a 140 niños entre 8 y 15 años, todos de sexo masculino. A las niñas no las tocó; las despreciaba. El caballero militar se convirtió, en la paz, en un asesino masivo. Se hacía traer niños y adolescentes, los mataba y luego cometía con ellos sodomía. Derramaba su semen en el vientre de sus víctimas, principalmente cuando estaban muertos, pero también en la agonía de éstos. Les cortaba la cabeza con puñales chicos y grandes, pero también con cuchillos, o los golpeaba ferozmente con palos o garrotes, o los colgaba de una barra o de un gancho en su habitación y los estrangulaba. Poder y violencia. A los niños que poseían hermosas cabezas y hermosos miembros los ponía en exposición mientras abría sus cuerpos, ya que le deleitaba ver sus órganos internos y, cuando las víctimas agonizaban, se sentaba sobre sus vientres y los miraba y se reía.
Es muy fácil decir que el caballero francés fue en realidad un monstruo sadista, un aborto de Satanás –como lo calificó la Iglesia, después–, pero el asesinato es obra humana, es algo específicamente humano. Las bestias animales no cometen hechos así. Sólo el hombre es capaz de llegar al peor refinamiento. Le es siempre posible. A pesar de eso, la comprensión humana no llega e interpretar estos hechos de tamaña crueldad. Los motivos de los crímenes del caballero de Rais apenas si pueden llegar a investigarse. Los estados de ánimo cierran la posterior introspección.
Para el noble caballero, violencia para mostrar su poder era su forma de vida. En el juicio que se le hizo prometió peregrinar a Tierra Santa para pedir perdón. El clásico método: se peca, se hace penitencia, se pide perdón y se es perdonado. Punto Final.
En el juicio se recordó que el general depravado, cuando terminó su campaña guerrera, dio fiestas lujosas donde todo se dilapidaba. Mantenía un cuerpo de cincuenta personas de guardia (el poder), entre ellos un coro religioso vestido con trajes de oro y seda; llevaba siempre barriles de incienso y varios órganos, uno de los cuales era transportado por seis hombres. Todo para ser protegido por la religión.
Para el noble guerrero, violencia era su forma de vida; mantener el poder. Y la violencia le estaba permitida a él, el Grandseigneur.
Las circunstancias históricas, los hábitos y su biografía son conocidos. ¿Pero permiten a través de ellos llegar a los orígenes de la violencia?
Ni la crudeza de las costumbres de la época ni el temperamento del asesino puede hacer comprender qué significado tiene en realidad la bestialidad humana. ¿Qué dice, por ejemplo, el origen social acerca del sentido de sus crímenes? Tan enigmática es la bestial figura del caballero. No es la persona sino sus crímenes el problema a resolver.
Es conocido que las atrocidades acercan a uno a la ilusión del poder absoluto. El momento culminante de Hitler es cuando ve que la muerte industrial marcha al minuto. Cuando miles de personas avanzan hacia las cámaras para ser gaseadas. Ya todo salta las fronteras de la vida diaria. Las leyes de la racionalidad son despojadas de los valores y los fines. Es el placer de sentir ironía sobre el sufrimiento de sus víctimas.
Pasemos a otro ejemplo, donde contra el poder de la violencia se ejerce la violencia. El poeta austríaco Georg Trakl, en la Primera Guerra Mundial, es enviado como soldado. Asiste a la batalla de Grodek, donde todo es sangre, barro y mierda, con los jóvenes soldados con sus barrigas abiertas y los intestinos colgando. Cuando termina la batalla, Trakl escribe su última poesía, “Grodek”, donde los versos ya huyen: “y la nocheabraza a los soldados moribundos; la queja salvaje de sus bocas despedazadas... todas las calles terminan en negra podredumbre”, y al final lanza una frase, la más triste: “Los nietos no nacidos”.
El poeta se suicida después del último verso. Es su protesta final contra el poder y la violencia. Los generales siguen haciendo planes de la batalla. Al soldado Trakl lo enterraron sin misa. Desobediencia debida. La protesta. El poeta amado. Limpio. Un dolor inmenso y las lágrimas.
Pero pronto estamos en la realidad. Un general está realizando gestos en televisión. Es el teniente general Jorge Rafael Videla. Y dice y lo repite: “No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos”. No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos. Pone un rostro interesado de obispo en exégesis. Pareciera que el general les explicara a los periodistas que por fin se ha llegado al castigo perfecto para el enemigo: su desaparición. No puede desearse mayor escarmiento para quien conspiró contra la manera de ser Occidental y Cristiana, la ley de Dios. Ni vivo ni muerto. Desaparecido. En el limbo gris de la penumbra. Ni tumba, ni flores, ni cruz: desaparecido. El castigo ya no es sólo para el reo sino para sus padres, esposa, hermanos, hijos. Todos murmurarán con terror: desaparecido. Por mandato de Dios. No tienen siquiera sombra en la sombra. Si hay un castigo eterno es éste: desaparecer, que es ni siquiera existir o no existir.
El general sabe muy bien que hay algo aún más terrible que eso. El castigo que corroe el cerebro y las entrañas de los desaparecidos: quitarles sus niños, sus hijos. Es superior a la cárcel eterna en sótanos oscuros, que la pena de la hoguera, de la rueda o del despellejamiento. No sólo quitarles los hijos sino educarlos precisamente en las ideas contrarias a las de ellos. No, no se le puede infligir derrota más grande, humillación más perfecta. Eso a los padres; pero a las madres, sacárselos en el momento de parir en el piso de alguna letrina del peor sucucho del general Camps y del doctor Bergés. Sí, así, solteras embarazadas cuando la mujer debe ser virgen como la Virgen María y la Virgen Capitana del Ejército. Y “salvar” al hijo quitándoselo sin mostrárselo. El mejor castigo. No inventado todavía por la mente humana, pero sí por la mente argentina. El pobre caballero Gilles de Rais quiso demostrar lo que es el poder. No; el poder es el que demostraron los oficiales salidos del Colegio Militar de la Nación. Desaparición y quita de hijos, y educación de éstos en el buen camino.
La fórmula más cruel de represión en el mundo. La mejor fórmula de demostrar poder. Hacer desaparecer, la fórmula mágica.
Hoy, Videla sabe muy bien que nadie lo superará en métodos represivos. Desde la celosía de su departamento mira agradecido el edificio de la iglesia castrense. De pronto, una atmósfera gris lo rodea. El, para dejar las cosas bien sentadas, dice en voz alta, como si estuviera entre los periodistas, en aquel 1978: “No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos”.

LA ECONOMÍA DOLARIZADA -La gran trampa verde

Desde la devaluación, gran parte de los precios que rigen la economía aumentaron en la misma proporción que el dólar. Otros, como los de propiedades o la construcción, le ganaron ampliamente.

Por Lucio Di Matteo

Durante un tiempo, la "devaluación exitosa" fue el caballito de batalla argumental de Roberto Lavagna. Cuando el hoy candidato presidencial opositor era ministro de Economía de Kirchner, solía ponderar que el traslado a precios de la devaluación era relativamente bajo. Aunque irritante para los menos beneficiados por ese proceso (básicamente los trabajadores en negro), el argumento era cierto. Al fin y al cabo, cuando Lavagna dejó su cargo el dólar había aumentado cerca de 190% su valor nominal, mientras que los precios generales –medidos por el IPC– llevaban solamente un 70% de incremento.
La situación, un año y medio después, es totalmente distinta. Aunque el IPC sigue relativamente controlado, con métodos más o menos cuestionables, hay precios que definitivamente están dolarizados. Algunos inclusive subieron más que la moneda estadounidense. El millar de ladrillos huecos, por ejemplo, que en diciembre de 2001 se conseguía a $/u$s 194, hoy cuesta $ 1.158 (u$s 386). Es decir, 98,7% más, casi el doble en dólares y unas cinco veces más en pesos. La combinación de precio commoditizado (a valor fijado internacionalmente) y alto consumo fue la que empujó los costos de la construcción muy por encima de la curva del dólar. Casualmente, en esta lista también entran los caños de cobre y PVC (ver "Le ganaron ...").

La macroeconomía empuja los precios hacia su equivalencia con el dólar. "Los elevados precios internacionales y el tipo de cambio depreciado hacen subir los precios de los bienes domésticos exportables, acelerando la inflación", señala Rogelio Frigerio, ex secretario de Programación Económica y Regional. De todas maneras, Frigerio señala que, como contraparte de lo anterior, el superávit fiscal ayuda a que no se dolaricen todos los precios, especialmente los regulados (ver columna).

En cuanto a los precios dolarizados, casi no hay discusión sobre sus razones de base. La posibilidad de exportar y el alto consumo (generado por un mayor poder adquisitivo) se llevan la mayoría de los votos. Dentro del primer patrón, caso paradignático son los alimentos. La manzana, por ejemplo, nunca fue la más deseada de las frutas, a pesar de su sentido bíblico. En verano son más codiciadas las uvas, cerezas o melones; pero la fruta prohibida vale más en dólares que en diciembre de 2001: 0,58 contra 0,37 del verde billete. La razón económica de fondo es que se exporta mucho para la producción de jugo, y como el precio externo es más alto que el interno, en las verdulerías argentinas las manzanas son escasas y caras.

Hasta la tradicionalmente barata lechuga o el poco utilizado maíz valen más en dólares que durante la convertibilidad (ver "Dolarizados ..."). Este año, para calentar aún más el fuego inflacionario y los humores populares, se sumó la carne al de alimentos con precio verde billete.

En el Mercado de Hacienda de Liniers, comparando febrero de 2007 con diciembre de 2001, todas las categorías cotizan más en dólares –aunque levemente– que en aquel recordado fin de año: novillos, novillitos, vacas, vaquillonas, terneros y toros. Estos últimos son los que experimentaron el mayor incremento: el kilo vivo pasó de $ 0,38 a $ 1,608 en el período mencionado; con lo que también subió en dólares, de los 0,38 a u$s 0,51.

En el caso de la carne, como en gran parte de los alimentos, se combinan las dos razones macro mencionadas, simplificadas bajo el popular dicho "exportamos lo que comemos". Y aunque hay cierta restricción hacia las ventas externas, la mayor producción no llega a cubrir del todo el alto consumo. Durante el primer trimestre de este año, el volumen de carne exportado fue 25,2% menor al de igual período de 2006, según el informe de abril 2007 de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

En el mismo trabajo, también se señalan los límites del actual modelo, donde la oferta de bienes muchas veces aumenta menos que la demanda. "En enero-marzo de 2007 –señala el informe– el consumo interno absorbió 641,3 millones de toneladas, es decir 9,3% más que en el primer trimestre de 2006. Este nivel de consumo interno se constituyó en el registro más alto para el período analizado desde 2000 hasta el presente".

Además, ese trabajo alerta sobre las expectativas a futuro, pues "durante el tercer mes del año continuó el proceso de liquidación de vientres", lo que a la larga produciría menos reproducción y faena. Y también advierte sobre precios que, aún dolarizados, no serían suficientes: "Queda en evidencia que en la medida que los precios relativos de la carne vacuna continúen atrasándose respecto de los demás valores de la economía, el consumo interno de nuestro producto continuará ascendiendo".

En otras palabras, si se liquida parte del capital productivo (los vientres vacunos), y los precios siguen con tendencia alcista, el modelo económico se enfrenta a los límites de una alta inflación. Esto es señalado por el economista Osvaldo Cado (ver columna), quien ve en la actual dinámica del modelo económico una intrínseca e inevitable dolarización de todos los precios.

LOS LÍMITES DEL MODELO.
Si la devaluación se traslada a precios, la salida de la Convertibilidad pierde sentido como medida para ganar competitividad. Del lado del consumo, si además los salarios promedio se recuperaron muchos menos que el dólar, la ventaja es menor aún. El ejemplo más evidente es el valor de las propiedades. En el Norte de Capital Federal, un departamento de 2 o 3 ambientes vale –actualmente– 30% más en dólares que durante 2001. Según datos de Reporte Inmobiliario, el metro cuadrado se cotizaba a u$s 1.000 y ya ronda los u$s 1.300.
En la construcción también hay precios dolarizados. De los índices globales, el del costo de la construcción (ICC) fue el que más creció desde el fin de la Convertibilidad: casi 160%. De los tres grandes capítulos del ICC, Materiales lideró las subas con 173%, seguido por Mano de Obra (alrededor de 140%) y Gastos Generales (cerca de 110%).

Los materiales, de poca rentabilidad exportadora por una cuestión logística (requieren mucho espacio para su traslado), explican gran parte de su incremento de precios por la explosión del consumo. Entre los grupos que más aumentaron desde fines de 2001, están los productos de cobre, plomo y estaño (453,4%), cables y conductores de media y baja tensión (424,8%), o el hierro (319%).

Los precios libres y crecientes de alimentos exportables, construcción y propiedades, tienen su contraparte no en bienes que –como ellos– responden al juego de la oferta y la demanda, sino en servicios que están regulados. La diferencia entre las grandes categorías del IPC son claras: mientras que el nivel general creció 190%, los productos estacionales 220%, los regulados apenas cerca de 140% y Resto IPC un 200%.

En sus anotaciones metodológicas, el INDEC explica que "los bienes y servicios cuyos precios están sujetos a regulación o tienen alto componente impositivo" comprenden desde electricidad, agua y transporte de pasajeros hasta cigarrillos, correo, teléfono y combustibles para la vivienda. Estos productos apenas comprenden 20,13% de la canasta total del IPC.

El restante (casi) 80% explica por qué la "sensación térmica" de inflación es muy superior al IPC. Una sensación que se incrementa por el hecho de que los productos más dolarizados son, en jerga de los economistas, inelásticos a la baja. Es decir, difícilmente puede reemplazarse o suspenderse su consumo. Es el caso de los alimentos, o la compra y/o construcción de viviendas, que sólo puede sustituirse por los cada vez más caros alquileres.

A los precios que tradicionalmente estuvieron regulados, desde 2005 se sumaron aquellos de la "Canasta Moreno". Es decir, los que caen bajo listas de precios oficiales y que deben tener autorización del secretario de Comercio Interior para aumentar su precio. Si pocos creían en la eficacia de largo plazo de estas medidas, Frigerio agrega fuego a la hoguera anti-reguladora: "Las medidas adoptadas para combatir la inflación generan una distorsión de precios relativos. Como el Gobierno interviene sólo en algunos mercados, todos los precios no aumentan al mismo ritmo. En consecuencia, crecen la distorsión y los subsidios necesarios para mantenerla".

El problema con los precios regulados es que todos se preguntan: ¿hasta cuándo son sostenibles? Más allá de los alimentos bajo acuerdos de precios, en áreas donde es necesaria mucha inversión para expandir la capacidad instalada, y el estímulo para ello es un sendero de precios. La generación de energía es uno de los casos más obvios. El Plan Energía Plus intenta dar una respuesta a este dilema, permitiendo precios libres para la generación de energía que surja de nueva capacidad instalada.

De todas maneras, la estrategia-precio de los servicios públicos sigue siendo la acorde a un año electoral: quietud casi absoluta para el consumo domiciliario. Mientras el superávit y la capacidad instalada "aguanten", la dolarización total de precios puede esperar, aunque cada día se extienda más. Las respuestas de largo plazo, como siempre en la Argentina, quedarán a cargo del próximo Gobierno.

miércoles, 9 de mayo de 2007

LA VIOLENCIA URBANA

la sociedad argentina asiste a un incremento de los fenómenos de violencia que se hacen mucho más críticos en los complejos urbanos. Relacionados a un proceso de empobrecimiento y el aumento de los desequilibrios y diferencias economicas . La situacion actual pone en jaque la fragilidad de las redes de contención y la profunda crisis que se percibe en la seguridad pública.

Las relaciones entre pobreza y transgresión han sido extensamente debatidas en la literatura específica sin llegar a conclusiones definitivas. La situación es todavía menos clara en el caso argentino, ya que la investigación sobre el tema es aún incipiente. A su vez, conocer el nexo entre condición socioeconómica, sociabilidad, cultura local, espacio público y transgresión es imprescindible para implementar políticas preventivas adecuadas.

Es crucial para desarrollar políticas efectivas ponderar el peso relativo de la situación de privación material como factor determinante en la producción de la transgresión y su posible complementación con la intervención de factores de índole subjetivo, cultural o relacional como la interrupción temprana del ciclo escolar, la falta de inserción laboral, la desestructuración familiar, la falta de controles sociales en lo público.


Además de la pobreza, debemos poder considerar otros factores asociados con la criminalidad tales como inequidades, consumo de drogas, presencia del mercado de armas, violencia intrafamiliar, violencia juvenil, etc.

Varias encuestas comparativas muestran que la Argentina es el país de América Latina con los índices más altos de desconfianza en las instituciones públicas, y donde la población se percibe más frecuentemente como víctima de la corrupción de funcionarios estatales. En la percepción ciudadana las agencias de seguridad y control social (policía, institutos de menores, juzgados, cárceles, personal penitenciario, programas de libertad asistida, patronato de liberados, etc.) aparecen entre los protagonistas de esa corrupción y consecuente desconfianza. A su vez, la inequidad e ineficiencia del sistema de justicia, los niveles de violencia institucional y reincidencia de los egresados del sistema penal muestran importantes déficits en el funcionamiento de estas organizaciones. Comprender las razones de este estado de cosas, así como idear adecuados mecanismos de reconversión del sistema, requiere tanto entender los procesos históricos que llevaron a él, como las complejas articulaciones entre el diseño y la cultura institucionales.