Un espacio en el que las palabras encuentran su sentido dándole forma a una mirada de la realidad política desde el ángulo de las ideas propias. Una mirada no convencional de los fenómenos políticos nacionales e internacionales. Desde un humilde lugar damos nuestra opinión... Después de todo si el mundo no va a cambiar... ¿Por qué no hacemos un esfuerzo por elevar la altura de nuestras ideas?.
miércoles, 9 de mayo de 2007
LA VIOLENCIA URBANA
Las relaciones entre pobreza y transgresión han sido extensamente debatidas en la literatura específica sin llegar a conclusiones definitivas. La situación es todavía menos clara en el caso argentino, ya que la investigación sobre el tema es aún incipiente. A su vez, conocer el nexo entre condición socioeconómica, sociabilidad, cultura local, espacio público y transgresión es imprescindible para implementar políticas preventivas adecuadas.
Es crucial para desarrollar políticas efectivas ponderar el peso relativo de la situación de privación material como factor determinante en la producción de la transgresión y su posible complementación con la intervención de factores de índole subjetivo, cultural o relacional como la interrupción temprana del ciclo escolar, la falta de inserción laboral, la desestructuración familiar, la falta de controles sociales en lo público.
Además de la pobreza, debemos poder considerar otros factores asociados con la criminalidad tales como inequidades, consumo de drogas, presencia del mercado de armas, violencia intrafamiliar, violencia juvenil, etc.
Varias encuestas comparativas muestran que la Argentina es el país de América Latina con los índices más altos de desconfianza en las instituciones públicas, y donde la población se percibe más frecuentemente como víctima de la corrupción de funcionarios estatales. En la percepción ciudadana las agencias de seguridad y control social (policía, institutos de menores, juzgados, cárceles, personal penitenciario, programas de libertad asistida, patronato de liberados, etc.) aparecen entre los protagonistas de esa corrupción y consecuente desconfianza. A su vez, la inequidad e ineficiencia del sistema de justicia, los niveles de violencia institucional y reincidencia de los egresados del sistema penal muestran importantes déficits en el funcionamiento de estas organizaciones. Comprender las razones de este estado de cosas, así como idear adecuados mecanismos de reconversión del sistema, requiere tanto entender los procesos históricos que llevaron a él, como las complejas articulaciones entre el diseño y la cultura institucionales.
sábado, 5 de mayo de 2007
Del circo romano a la política actual: una mirada al paisaje político
Más reflexiones de Honest:
Asimilando a la fuerza, en un verdadero proceso de resignación, los argentinos vamos dejando de lado valores y firmes convicciones, para convertirnos, progresivamente, en un gran ejército de sumisos y quejosos. Comportándonos, por más que nos pese, como animales mal arriados, y no como ciudadanos portadores de una historia y una identidad.
Los políticos argentinos nos tienen bien acostumbrados a demostrarnos que “todo vale”, aunque no todo lo que “valga” sea bueno. Sus acciones se asemejan a las escenas que transcurrían en las arenas del circo romano.Un juego violento con mucho de ritual, con bestias salvajes, hambrientas y sanguinarias, que se enfrentaban a los luchadores para deleite y catarsis de miles de espectadores. Festival de sangre y morbo, el circo romano convirtió a la carnicería de seres humanos y animales en un espectáculo para las tribunas fanatizadas.
Estos personajes reconocidos como políticos, más de mil años después, recrean, en cierto modo, el circo romano: existe un común denominador entre el espectáculo de las campañas para las futuras elecciones y escenario de las arenas. Los políticos, en los desbarnizados enfrentamientos públicos donde vale todo, nos muestran una lucha con sus perversiones moderadas. Este circo no promete sangre, pero sí violencia, desde los simples golpes bajos hasta las denuncias por corrupción, malversación de fondos públicos y asociaciones ilícitas encubiertas detrás de instituciones públicas Se ensucian los unos a los otros hasta convertirse en verdaderos expertos del engaño y parásitos del poder. Asumen características de aves carroñeras que se alimentan de los cuerpos putrefactos que han dejado otros predadores.
Son guiados en sus actos por una sola meta, el poder, por el que luchan cuando no lo tienen, los transforma cuando lo alcanzan, y el objetivo pasa a ser entonces perpetuarse en ese status. Adictos al poder van mutando en peores personas. Verdaderos entes detrás de su único leiv motiv, serán funcionales a la ya instaurada corruptela política, manteniéndola saludable en estas latitudes. Esta corruptela sistémica dirige al país y parasita en todas las instituciones.
Sin embargo la tribuna exacerbada del circo romano, por suerte, no encuentra paralelismo con la ciudadanía argentina. Mientras aquella se fanatizaba, la ciudadanía permanece aletargada, y como aquellos animales que hibernan, observa pasivamente como estos personajes recrean las mismas fatídicas escenas.
Para escapar de este letargo generado por ignorancia, o para conquistarla, lo primero que debemos hacer es ensayar, más bien, intentar delinear un bosquejo de las fuerzas que se tejen en la compleja trama de intereses y factores de poder, dentro y fuera de “la política”. En la actualidad, frases como “la política no me interesa”, “son todos iguales”, “yo no puedo cambiar las cosas”, “y que querés que le haga” y muchas, muchas más, significan lo mismo: la impotencia cediendo lugar a la desidia. Por fuerte que nos pueda parecer, esta epidemia de desidia no distingue credos, estratos sociales, niveles educativos, ni barreras generacionales; ataca por igual, con los mismos fastidiosos síntomas, a profesionales, comerciantes, maestros, empresarios, operarios, jubilados, estudiantes y científicos… Reconocer el flagelo admite la posibilidad de imaginar una solución. Estamos frente a una epidemia de “ignorancia y desinterés” de difícil tratamiento. Sin embargo hace falta una pequeña dosis de responsabilidad cívica para comenzar a sentir, con alivio, la disminución de los síntomas.
En este punto Maquiavelo, que en su magistral obra “El príncipe” nos ilustra sobre los métodos empleados para “reinar”, exime a los gobernantes de la sujeción a principios o normas emanadas de la moral o la ética, pero establece claramente el límite. En el capitulo octavo de su libro, sostiene que aquellos que llegaron al principado por medio de maldades, como la matanza, la traición, la falta absoluta de fe -entre otras-, no alcanzarán ninguna gloria, porque cuando los actos de severidad si son mal usados deberán siempre ir en aumento, multiplicándose día a día, en vez de disminuirse, provocando la consecuente inestabilidad en el poder para el gobernante. Relevando al Príncipe de la moral y de la ética, situación que de por sí nos parece aberrante y no deja de anonadarnos, reconoce límites. El límite que establece claramente Maquiavelo, para interés del Principe, puede ser la clave que advierta a la ciudadanía… Los límites existen, y no todo es igual, ni iguales son todos los políticos, aunque así parezcan.
Se equivocan, mis queridos lectores, si piensan que todo está dicho. DEBEMOS RECORDAR, por sobre todas las cosas, que el poder sigue residiendo y perteneciendo a la ciudadanía toda. De todos depende que las cosas cambien o no. Es nuestra responsabilidad decidir con criterio quién será el representante de los argentinos. No tenemos permiso para desinteresarnos de aquello que nos toca en forma directa como ciudadanos, Debemos tener en claro que los “desinteresados” terminan “comprando” lo que una buena publicidad les venda, y no lo que realmente, por conocimiento, decidan elegir.
De la inacción a la acción hay un sólo paso. Y detrás de una simple acción puede esconderse el CAMBIO.
Esta selva en la que se ha convertido el terreno político, tiene de todo menos propuestas serías. Nos ilustran no con actitudes ejemplares sino insultando a la política, tiñendo todo del mismo olor
como aquellos animales que hibernan observa pasivamente como estos personajes recrean las mismas fatídicas escenas.
Ni la educación, ni los libros, ni Internet, ni el saber popular, ni la democracia, ni los medios, ni la religión, han podido contra ella, que cada vez suma a más victimas, el número asume la forma exponencial.
Su versión más fastidiosa comienza en el organismo del individuo que la padece como un simple síntoma de “desinterés” para luego de un tiempo desencadenar en la horrorosa “desidia”. Los escépticos postulan que nadie que la padezca conseguirá una cura total.
ASOCIACION ILICITA (escondida en un Estudio Juridico)
| nO ES DIFICIL CREEER QUE HAYA MUCHA GENTE TRATANTNDO DE ESTAFAR A OTRAS, PERO LO QUE SI ESDIFICL DE ENETENRDER ES QUE ALGUNOS NO TENGAN VERGUENZA. UN ESTUDIO JURIDICO EN CAPITAL PUBLICO ESTO PARA BUSCAR A ALGUN DESESPERADO O DESPERADA, ESTA GENTE DESPUES PATROCINA A OTROS EN DERECHO LABORAL A OTROS. PARA DELEITARSE DE LO LINDO. TE VA A DEJAR PENSANDO... - Procurador |
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lunes, 30 de abril de 2007
SUEÑOS Y REALIDADES
Tengo un sueño,
un solo sueño,
seguir soñando.
Soñar con la libertad
soñar con la justicia
soñar con la igualdad
y ojala ya no tuviera
necesidad de soñarlas.
Soñar a mis hijos
grandes sanos felices
volando con sus alas
sin olvidar nunca el nido.
Soñar con el amor
con amar y ser amado
dando todo sin medirlo
recibiendo todo sin pedirlo.
Soñar con la paz
en el mundo
en mi país
en mi mismo,
y quién sabe
cuál es más difícil
de alcanzar.
Soñar que mis cabellos
que ralean y se blanquean
no impiden que mi mente
y mi corazón
sigan jóvenes
y se animen
a la aventura,
sigan niños
y conserven la capacidad
de jugar.
Soñar
que tendré la fuerza,
la voluntad
y el coraje
para ayudar
a concretar mis sueños
en lugar de pedir por milagros
que no merecería.
Soñar
que cuando llegue al final
podré decir
que viví soñando
y que mi vida
fue un sueño soñado
en una larga
y plácida noche
de la eternidad.
Martin Luther King
viernes, 27 de abril de 2007
Oda a la ignorancia:
Para escapar de la ignorancia, o para conquistarla, lo primero que debemos hacer es ensayar, más bien, intentar delinear un bosquejo de las fuerzas que se tejen en la compleja trama de intereses y factores de poder dentro y fuera de “la política” en nuestros días. En la actualidad, frases, como a mi “la política no me interesa”, “son todos iguales”, “yo no puedo cambiar” “ y que querés que le haga” y muchas, muchas más se propagan como el fuego con el viento. Todas estas palabras o frases con sus similitudes o diferencias pero en esencia significan lo mismo.
Por fuerte que nos pueda sonar o parecer, esta epidemia no distingue razas, credos ni educación, clases sociales, si quiera barreras generacionales. Ataca por igual con todos los síntomas a profesionales, comerciantes, profesores, empresarios, operarios, estudiantes ni siquiera los científicos…
Ni la educación, ni los libros, ni
Debemos reconocerlo al menos para imaginar una solución. Estamos frente a una epidemia de “ignorancia y desinterés” de difícil tratamiento. Su versión más fastidiosa comienza en el organismo del individuo que la padece como un simple síntoma de “desinterés” para luego de un tiempo desencadenar en la horrorosa “desidia”. Nadie que la haya padecido ha podido librarse exitosamente, ningún tratamiento de responsabilidad cívica, ha conseguido transformar a ignorantes y vendepatrias en ciudadanos responsables y garantes de una democracia que funcione.
jueves, 19 de abril de 2007
Del creador de la teoría de la relatividad
La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices.
Triste época la nuestra. Es mas fácil desintegrar un átomo que superar un prejuicio.
La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.
La imaginación es más importante que el conocimiento.
Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro.
Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
La única cosa realmente valiosa es la intuición.
Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y de la primera mo estoy tan seguro."
La formulación de un problema, es más importante que su solución.
Albert Einstein